PUNTO DE ENCUENTRO CRISTIANO
"No basta con que digamos: Yo amo a Dios pero no amo a mi prójimo. San Juan dice que somos mentirosos si afirmamos que amamos a Dios y no amamos a nuestro prójimo. Es muy importante para nosotros darse cuenta de que el amor para que sea auténtico tiene que doler." Madre Teresa de Calcuta
martes, 24 de septiembre de 2013
jueves, 16 de junio de 2011
Una Carta para Papá

Una Carta para “Papá” Muchos países en el mundo celebran el Día del Padre, la fecha varía de país a país y pronto será el festejo en muchos de los países que han escogido el tercer domingo del mes de junio para conmemorar a los papás como México, Estados Unidos, Argentina, Canadá, Francia, Japón, Colombia, Sudáfrica, Grecia, Chile, Perú, Cuba, India, entre otros; por lo que quiero contarte la bella experiencia de la paternidad y de cómo marca el corazón de una persona desde que nace hasta la eternidad.
Primero, lo primero…
Hola Papá quiero hoy decirte cuanto te quiero y cuanto significas para mí, cada día que pasa voy creciendo y me voy dando cuenta de la gran persona que eres, no solo en estatura, sino en el corazón.
¡Qué barbaridad! Como pasa el tiempo… Pienso uno a uno los momentos que forjaron nuestra hermosa relación… Papá gracias por darme la vida, por ser mi héroe, mi ejemplo, mi impulso para llegar a ser quien soy y con tu ternura y elegancia mostrarme día a día que hay que esforzarse para cumplir con nuestro deber… ¿Recuerdas? Lo rezábamos todos los días juntos y ahora también, sólo que tú con mamá y yo, con tu nieta…
Tú, Papá…
Eres para mi tan especial, tanto, que sabiendo que como hija la familia no se escoge, yo te hubiese escogido a ti para que fueras mi Papá.
Hoy, quiero decirte que gracias a que estuviste al lado de mamá, amándola y respetándola siempre, dándole su lugar, buscando su bien ser y bien estar; me enseñaste a amar a mí y a mis hermanos también. Valoro mucho cada día y cada recuerdo… Tu ejemplo de laboriosidad y de responsabilidad al realizar cada día incansablemente tu trabajo cuando salías temprano de casa y a la vez, la seguridad de verte cada tarde después del colegio cuando comíamos todos juntos, reunidos, pues la hora de la comida era “La hora de la comida” y significaba casi un delito no estar presente o incluso contestar el teléfono…
“Hacer Familia”, tu labor
Muchos creerían que la frase anterior se referiría a la labor de una mujer. Hoy quiero decir orgullosamente que no sólo le pertenece a la mujer. El hombre es indispensable en el hogar, es pieza fundamental y forma junto con ella, una unidad única, insustituible que sirve de columna vertebral que sostiene a los miembros, para que la “Familia” cumpla su misión.
Una labor muy difícil pero hermosa que has compartido con mamá… Los Domingos ir a Misa en “Familia”, pasar el día en “Familia”, los cumpleaños en casa para estar con la “Familia”, reunir a los tíos y visitar a los abuelos porque son de la “Familia”. Siempre la “Familia”… Antes sólo lo disfrutaba, hoy lo valoro, lo agradezco y lo entiendo… porque estabas haciendo “Familia” y enseñándonos que es realmente la célula viva de la sociedad y que no es como a cada quien se le ocurra inventarla; si no que hay que formarla de acuerdo a su único modo de ser, constituida por papá, mamá y los hijos.
Nos enseñaste que es el lugar donde somos realmente aceptados, valorados y amados por quienes somos antes que por cualquier otra cosa. Gracias porque la “Familia” fue y es nuestro refugio y nuestro lugar en el mundo; donde aprendimos lo más importante de la vida para mostrarlo después fundando nuestro hogar haciendo nuestra propia “Familia” de acuerdo a los valores y principios sólidos que nos dan una identidad propia y única de personas humanas en todo el sentido de la palabra.
El mundo veré como tú, te comprenderé…
Eso me decías a mi corta edad, cuando yo no entendía muchas decisiones, pero me enseñaste a obedecer y a confiar… A renunciar a ciertas cosas para ahora ser mejor, a confiar en que tus “no” eran los límites que me señalaron el camino que conducía a la dicha verdadera para que cada uno en casa se construyera a sí mismo de acuerdo a los valores más excelsos y descubriera la verdadera felicidad.
Al crecer, el mundo veo como tú, te comprendo y te agradezco lo que hiciste por mí y por mis hermanos, por lo que haces cada día, porque después de tantos desvelos y acompañamiento, soy quien soy y tengo un agradecimiento y amor infinito por ti.
Siempre con un libro
Sentado en un sillón reclinable, escuchando música clásica, una copa de vino tinto y un poco de queso, leyendo un buen libro ¡Ah, eso es vida! Decías y dices tú... Pero no cualquier libro, un libro seleccionado especialmente por el tema y por el autor; así, me fuiste introduciendo en el mundo de la lectura, primero fábulas, luego reflexiones de autores como Michel Quoist, Emma Godoy y otros; que encantada de imitarte, leía y que sin saberlo eran escogidos por ti con amor para mi, para formar mi persona en lo humano y trascendente… Hoy, todavía tengo esos libros y entre muchos otros, la recomendación hoy es C. S. Lewis ¿Verdad Papá?
Con ese tipo de lecturas no es de extrañar que me fuera interesando el fascinante mundo de la Persona Humana, varias veces repasé que ésta es una unidad de cuerpo y alma compuesta por varias dimensiones… Y ahora es momento de aplicar esos conocimientos y adentrarnos a un análisis al respecto, enfocado a la persona de Papá.
Físicamente Papá
Eres muy fuerte, alto, desde pequeña yo te veía enorme y desde entonces pienso que todo lo puedes y que me protegerás ante cualquier peligro dando cada día tu mayor esfuerzo, cada día dando la vida por mí, mostrándome que para forjarme de acuerdo a mi naturaleza no debo dejarme llevar por mi comodidad o mis instintos sino encaminarlos con la luz de la inteligencia y la voluntad.
Emocionalmente Papi
Eres entero, yo te veo centrado en la realidad, aceptando la vida como es. Ecuánime, vas por la vida sin dejarte vencer, sin dejarte arrastrar, siempre al mando de ti mismo, sabiendo hacia dónde vas, me guiaste y lo sigues haciendo; me enseñaste a madurar para no perderme en un mundo donde todo me invita a claudicar en la batalla más importante de la vida, para que yo pueda ganar y comportarme de acuerdo a mi dignidad.
Socialmente Papito
Eres muy buen amigo, te veo siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesita, comprometido con cada ser humano que te ha abierto su corazón. Luchando incansablemente para que el mundo que te rodea y que me rodea sea un mundo más humano, más bueno, más amable. Te involucras y participas para que no haya injusticias, ni maldad.
Intelectualmente Pa
Eres súper inteligente, no se te va una, mucho de lo que yo no sé, tú lo sabes, eres como mi gran enciclopedia personal, con un toque único: Siempre en la búsqueda y en la defensa de la Verdad… Gracias por mostrarme que sólo hay una Verdad, una realidad y que buscarla y vivir de acuerdo a esta me hará Libre. Moralmente Papá Eres intachable, tienes principios sólidos y valores que te hacen ser quien eres; yo te veo incorruptible, incapaz de mentir, de lastimar, de traicionar… Gracias por enseñarme a no conformarme hasta encontrar el Bien Mayor, gracias por formar mi conciencia y mostrarme con tu vida, con tu ejemplo que debo distinguir y descartar el mal, y elegir el mayor entre todos los bienes…Gracias Pa, porque yo: “No me confundo”.
Espiritualmente Papacito
Eres un hombre de Dios, ese letrerito en tu buró dedicado a Dios sobre el despertador que dice “Te Serviré” ha quedado grabado en mi mente y en mi corazón. Gracias por ser mi ejemplo de hijo, obediente, bueno, recto, con tus ojos puestos en el Cielo. Gracias por enseñarme a rezar, a abandonarme en los brazos del Padre Amoroso, gracias por mostrarme que el único camino que me dará la felicidad tan anhelada es El, gracias por ayudarme a descubrirlo y a amarlo por sobre todas las cosas… Ahora, terminado este recorrido, sólo quiero decirte que al leer esto, quizás derramaste algunas lagrimillas discretamente… Tan bueno, tan grande, tan noble, así eres TU y mi amor por ti es, no sólo infinito como escribí en párrafos anteriores, sino eterno.
Estaremos siempre juntos todo el tiempo sin final…
Porque me enseñaste que existe la eternidad, aquí en la tierra siempre estaremos juntos, acompañándonos y cuando Dios nos llame, me apartarás un lugar o te lo apartaré yo, porque nunca claudicaré en tu enseñanza más importante: Lucharé por conocer y hacer Su Voluntad (¿Te suena conocido…?) Así estaremos siempre juntos por toda la eternidad.
¡Gracias Papá!
¡Te Amo, Te Amo Mucho!
Evangelio diario meditado -Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón 17/06/11
Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón
Mateo 6, 19-23. Hemos visto con claridad la luz de Dios en nuestra vida, su amor, su misericordia. Pero la queremos ahogar o esconder, cubriéndola con nuestros problemas.
Autor: Roberto Villatoro | Fuente: Catholic.net
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 19-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.
Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!”.
Oración introductoria
Ayúdame a ver con los ojos de la fe. Que todo acontecimiento en mi vida y en la de los demás, lo vea en el plano sobrenatural. Que vea con tus ojos, y así pueda servirte a ti y a mis hermanos los hombres. Ayúdame, pues sé que solo no podré, pero con tu gracia no se nublará mi vista. Y viéndote con claridad en mi vida te sirva sólo a ti.
Petición
Señor Jesús, te entrego mis ojos para ver como Tú ves.
Meditación
De la introducción a la Oración sacerdotal de Jesús (cf. Jn 17, 1), el Canon usa luego las palabras: “elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso”. El Señor nos enseña a levantar los ojos y sobre todo el corazón. A levantar la mirada, apartándola de las cosas del mundo, a orientarnos hacia Dios en la oración y así elevar nuestro ánimo. En un himno de la Liturgia de las Horas pedimos al Señor que custodie nuestros ojos, para que no acojan ni dejen que en nosotros entren las “vanitates”, las vanidades, la banalidad, lo que sólo es apariencia. Pidamos que a través de los ojos no entre el mal en nosotros, falsificando y ensuciando así nuestro ser. Pero queremos pedir sobre todo que tengamos ojos que vean todo lo que es verdadero, luminoso y bueno, para que seamos capaces de ver la presencia de Dios en el mundo. Pidamos, para que miremos el mundo con ojos de amor, con los ojos de Jesús, reconociendo así a los hermanos y las hermanas que nos necesitan, que están esperando nuestra palabra y nuestra acción. (Benedicto XVI, Homilía en la Misa «IN CENA DOMINI», Jueves Santo 9 de abril de 2009).
Reflexión apostólica
Juan Pablo II en una ocasión dijo que no podíamos negar en la oscuridad, en momentos difíciles, lo que hemos podido ver con claridad en la luz. Y es que en algún momento de nuestra vida, hemos visto con claridad la luz de Dios en nuestra vida, su amor, su misericordia. Pero en ocasiones, la queremos ahogar o esconder, cubriéndola con nuestros problemas, o incluso con nuestros éxitos. Sin embargo, sabemos que la hemos visto.
Y esa luz que hemos visto, no podemos negarla ante la primera adversidad, o esconderla en los momentos de éxito. Hemos visto, hemos sido testigos. Por eso debemos cuidar siempre que nuestra vista no se nuble. Asegurarnos, y pedirle a Dios la gracia. De manera que podamos únicamente servir a un solo Señor.
Propósito
Veré la mano de Dios en las cosas sencillas de mi vida ordinaria.
Diálogo con Cristo
Señor, ayúdame a ver la claridad de tu luz. Que no sea ciego a tu amor, a tu fidelidad, a tu constante intervención en mi vida. Que ante tantas “lucecitas del pecado”, que me ofrecen una felicidad incierta, brille ante todo tu luz en mi vida. Y que, con mis obras, refleje tu luz, para que mis hermanos puedan alabarte y servirte también a ti.
Es propio de la luz el iluminar en cualquier parte en que se encuentre (San Hilario, Catena Aurea, vol. I, p. 263)
# Preguntas o comentarios al autor
Roberto Villatoro
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Mateo 6, 19-23. Hemos visto con claridad la luz de Dios en nuestra vida, su amor, su misericordia. Pero la queremos ahogar o esconder, cubriéndola con nuestros problemas.
Autor: Roberto Villatoro | Fuente: Catholic.net
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 19-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.
Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!”.
Oración introductoria
Ayúdame a ver con los ojos de la fe. Que todo acontecimiento en mi vida y en la de los demás, lo vea en el plano sobrenatural. Que vea con tus ojos, y así pueda servirte a ti y a mis hermanos los hombres. Ayúdame, pues sé que solo no podré, pero con tu gracia no se nublará mi vista. Y viéndote con claridad en mi vida te sirva sólo a ti.
Petición
Señor Jesús, te entrego mis ojos para ver como Tú ves.
Meditación
De la introducción a la Oración sacerdotal de Jesús (cf. Jn 17, 1), el Canon usa luego las palabras: “elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso”. El Señor nos enseña a levantar los ojos y sobre todo el corazón. A levantar la mirada, apartándola de las cosas del mundo, a orientarnos hacia Dios en la oración y así elevar nuestro ánimo. En un himno de la Liturgia de las Horas pedimos al Señor que custodie nuestros ojos, para que no acojan ni dejen que en nosotros entren las “vanitates”, las vanidades, la banalidad, lo que sólo es apariencia. Pidamos que a través de los ojos no entre el mal en nosotros, falsificando y ensuciando así nuestro ser. Pero queremos pedir sobre todo que tengamos ojos que vean todo lo que es verdadero, luminoso y bueno, para que seamos capaces de ver la presencia de Dios en el mundo. Pidamos, para que miremos el mundo con ojos de amor, con los ojos de Jesús, reconociendo así a los hermanos y las hermanas que nos necesitan, que están esperando nuestra palabra y nuestra acción. (Benedicto XVI, Homilía en la Misa «IN CENA DOMINI», Jueves Santo 9 de abril de 2009).
Reflexión apostólica
Juan Pablo II en una ocasión dijo que no podíamos negar en la oscuridad, en momentos difíciles, lo que hemos podido ver con claridad en la luz. Y es que en algún momento de nuestra vida, hemos visto con claridad la luz de Dios en nuestra vida, su amor, su misericordia. Pero en ocasiones, la queremos ahogar o esconder, cubriéndola con nuestros problemas, o incluso con nuestros éxitos. Sin embargo, sabemos que la hemos visto.
Y esa luz que hemos visto, no podemos negarla ante la primera adversidad, o esconderla en los momentos de éxito. Hemos visto, hemos sido testigos. Por eso debemos cuidar siempre que nuestra vista no se nuble. Asegurarnos, y pedirle a Dios la gracia. De manera que podamos únicamente servir a un solo Señor.
Propósito
Veré la mano de Dios en las cosas sencillas de mi vida ordinaria.
Diálogo con Cristo
Señor, ayúdame a ver la claridad de tu luz. Que no sea ciego a tu amor, a tu fidelidad, a tu constante intervención en mi vida. Que ante tantas “lucecitas del pecado”, que me ofrecen una felicidad incierta, brille ante todo tu luz en mi vida. Y que, con mis obras, refleje tu luz, para que mis hermanos puedan alabarte y servirte también a ti.
Es propio de la luz el iluminar en cualquier parte en que se encuentre (San Hilario, Catena Aurea, vol. I, p. 263)
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Buenas noticias: Flash 110616
Flash 110616
Breves pinceladas del rostro amable del mundo
Autor: Redacción | Fuente: www.buenas-noticias.org
FAMILIA
Adoptar el sida
Según un reportaje hecho por la cadena estadounidense NBC, son cada vez más las familias de ese país que se deciden a adoptar niños con Sida. «Estos niños son los leprosos de los tiempos modernos», comenta Margaret Fleming, que ha adoptado tres niños con esta enfermedad. ¿Riesgos de contagio? Ninguno... aunque pensándolo bien, sí podrían contagiarse del amor que estas familias dan a unos niños que, tal vez más que muchos otros, necesitan de cariño.
Se puede ver un vídeo en inglés (al final de la página, en la parte de abajo) con el reportaje en este enlace .
Fuente: NBC, 04-03-2011
INTERNET
«La Iglesia debe estar en Internet»
Según un informe de la Agencia Fides, en Singapur el crecimiento de las redes sociales aumenta vertiginosamente. Y la Iglesia se lo toma en serio. El P. Joan O´Reilly Fix, nuevo Director de la Oficina de Comunicación Social de la Archidiócesis de Singapur, comenta que «la comunidad católica está presente y se introduce para promover la difusión de los valores cristianos». Y lo mismo piensa el Arzobispo de Los Ángeles, Mons. Gómez, que comenta que «la Iglesia debe estar siempre en donde está su gente. Y cada vez más gente nuestra está en Internet». Pues ahí hay que estar...
Fuente: FIDES, 13-06-2011 y The Sacred Page, 09-06-2011
EVANGELIZACIÓN
Evangelio en paracaídas
Un grupo de mujeres del Movimiento Regnum Christi de Cary (Carolina del Norte, USA) decidieron proclamar la Palabra de Dios de una manera innovadora: por paracaídas. ¿Su misión? Envían a lugares, como la selva colombiana dominada por la guerrilla, evangelios, libros espirituales y radios para dar a los misioneros que ahí intentan evangelizar herramientas que les sirvan en su trabajo. Una forma creativa de evangelizar... ¡bienvenida sea!
Fuente: Regnum Christi, 17-05-2011
In-FÓRMATE
El sacerdocio visto con los ojos de una feminista atea
Se llama Jennifer Fulwiler y así se describe ella misma: «Fui atea toda mi vida hasta el año 2005. Busqué mi camino hacia el cristianismo, y ahora escribo acerca de lo que significa ser parte de esta fe, después de una vida como no creyente». Su testimonio impresiona y sus escritos, cargados de esa fuerza propia del converso, son una bocanada de aire fresco en la red.
Entre los muchos temas con los que se encontró antes de su conversión al catolicismo, resulta interesante lo que le pasó con un sacerdocio exclusivo para varones dentro de la Iglesia. Uno pensaría que se iba a volver atrás en su decisión de convertirse y que plantearía los típicos argumentos “discriminatorios”. Pero, para su propia sorpresa, descubrió que le encontraba mucho sentido...
¿Sus argumentos?
1. Hombres y mujeres somos distintos
2. Lo que haces no es lo que te hace valer
3. Dios se hizo hombre
4. Jesús escogió hombres para ser sus apóstoles
5. Dios nos dio a María
En su artículo - que pueden leer completo en este enlace - desgrana cada uno de esos puntos con un realismo y sutileza que sorprende. ¡Vale la pena leerlo! Esas líneas pueden iluminar y ayudar a valorar, aún más, la fe tan hermosa que tenemos en nuestra Iglesia. ¡Gracias, Jennifer!
Por Juan Antonio Ruiz J., L.C.
Con datos de Con tinta de esperanza, 14-06-2011 y National Catholic Register, 06-06-2011
UN BUEN LIBRO
Título: Las ovejas bailan rap
Autor: Juan Antonio Ruiz Jorge, LC
Editorial: El Arca
La música puede decir mucho de lo que tú piensas. ¿Te dejarás llevar, o sabrás interpretarla y darle su lugar? En este libro, el autor desea invitar a los adolescentes y jóvenes (y a los que aún desean serlo) a escuchar la música con otros oídos. Cada capítulo es una canción y artistas como Eminem, Britney Spears, Black Eyed Peas, The Beatles y Michael Jackson se sientan en el banquillo para ver si de sus letras se puede aprender algo o simplemente nos invitan a dejarnos llevar como si se tratara del tintineo de una campana que llama siempre a lo fácil y poco valioso... como hacen con las ovejas.
Se puede conseguir en este enlace: Las ovejas bailan rap
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Breves pinceladas del rostro amable del mundo
Autor: Redacción | Fuente: www.buenas-noticias.org
FAMILIA
Adoptar el sida
Según un reportaje hecho por la cadena estadounidense NBC, son cada vez más las familias de ese país que se deciden a adoptar niños con Sida. «Estos niños son los leprosos de los tiempos modernos», comenta Margaret Fleming, que ha adoptado tres niños con esta enfermedad. ¿Riesgos de contagio? Ninguno... aunque pensándolo bien, sí podrían contagiarse del amor que estas familias dan a unos niños que, tal vez más que muchos otros, necesitan de cariño.
Se puede ver un vídeo en inglés (al final de la página, en la parte de abajo) con el reportaje en este enlace .
Fuente: NBC, 04-03-2011
INTERNET
«La Iglesia debe estar en Internet»
Según un informe de la Agencia Fides, en Singapur el crecimiento de las redes sociales aumenta vertiginosamente. Y la Iglesia se lo toma en serio. El P. Joan O´Reilly Fix, nuevo Director de la Oficina de Comunicación Social de la Archidiócesis de Singapur, comenta que «la comunidad católica está presente y se introduce para promover la difusión de los valores cristianos». Y lo mismo piensa el Arzobispo de Los Ángeles, Mons. Gómez, que comenta que «la Iglesia debe estar siempre en donde está su gente. Y cada vez más gente nuestra está en Internet». Pues ahí hay que estar...
Fuente: FIDES, 13-06-2011 y The Sacred Page, 09-06-2011
EVANGELIZACIÓN
Evangelio en paracaídas
Un grupo de mujeres del Movimiento Regnum Christi de Cary (Carolina del Norte, USA) decidieron proclamar la Palabra de Dios de una manera innovadora: por paracaídas. ¿Su misión? Envían a lugares, como la selva colombiana dominada por la guerrilla, evangelios, libros espirituales y radios para dar a los misioneros que ahí intentan evangelizar herramientas que les sirvan en su trabajo. Una forma creativa de evangelizar... ¡bienvenida sea!
Fuente: Regnum Christi, 17-05-2011
In-FÓRMATE
El sacerdocio visto con los ojos de una feminista atea
Se llama Jennifer Fulwiler y así se describe ella misma: «Fui atea toda mi vida hasta el año 2005. Busqué mi camino hacia el cristianismo, y ahora escribo acerca de lo que significa ser parte de esta fe, después de una vida como no creyente». Su testimonio impresiona y sus escritos, cargados de esa fuerza propia del converso, son una bocanada de aire fresco en la red.
Entre los muchos temas con los que se encontró antes de su conversión al catolicismo, resulta interesante lo que le pasó con un sacerdocio exclusivo para varones dentro de la Iglesia. Uno pensaría que se iba a volver atrás en su decisión de convertirse y que plantearía los típicos argumentos “discriminatorios”. Pero, para su propia sorpresa, descubrió que le encontraba mucho sentido...
¿Sus argumentos?
1. Hombres y mujeres somos distintos
2. Lo que haces no es lo que te hace valer
3. Dios se hizo hombre
4. Jesús escogió hombres para ser sus apóstoles
5. Dios nos dio a María
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Por Juan Antonio Ruiz J., L.C.
Con datos de Con tinta de esperanza, 14-06-2011 y National Catholic Register, 06-06-2011
UN BUEN LIBRO
Título: Las ovejas bailan rap
Autor: Juan Antonio Ruiz Jorge, LC
Editorial: El Arca
La música puede decir mucho de lo que tú piensas. ¿Te dejarás llevar, o sabrás interpretarla y darle su lugar? En este libro, el autor desea invitar a los adolescentes y jóvenes (y a los que aún desean serlo) a escuchar la música con otros oídos. Cada capítulo es una canción y artistas como Eminem, Britney Spears, Black Eyed Peas, The Beatles y Michael Jackson se sientan en el banquillo para ver si de sus letras se puede aprender algo o simplemente nos invitan a dejarnos llevar como si se tratara del tintineo de una campana que llama siempre a lo fácil y poco valioso... como hacen con las ovejas.
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Santo de hoy-Ciro (Ciriaco) y Julita, Santos-16 de junio
Ciro (Ciriaco) y Julita, Santos
Mártires, 16 de junio
Autor: Alban Butler | Fuente: "Vidas de Santos"
Niño Mártir y su Madre
(al niño también se lo comoce como San Qurico)
Martirologio Romano: En la provincia romana de Asia Menor, conmemoración de los santos Quirico y Julita, mártires.
Etimoligìa: Ciro = Aquel que es señorial. Viene del griego.
Cuando los edictos de Diocleciano contra los cristianos se aplicaban con la máxima severidad en Licaonia, una viuda llamada Julita, que vivía en Iconio, juzgó prudente retirarse de un distrito donde ocupaba una posición prominente y buscar un refugio seguro bajo un régimen más clemente. En consecuencia, tomó consigo a su hijo Ciríaco o Quiricio, de tres años de edad, y a dos de sus servidoras y escapó hacia Seleucia. Ahí quedó consternada al descubrir que la persecución era todavía más cruel, bajo la dirección de Alejandro, el gobernador y, por lo tanto, continuó su huida hasta Tarso. Su arribo a la ciudad fue inoportuno, puesto que coincidió con el de Alejandro; algunos de los miembros de la comitiva del gobernador reconocieron al pequeño grupo de peregrinos. Casi inmediatamente, Julita fue detenida y encerrada en la prisión. Al comparecer ante los jueces del tribunal que iba a juzgarla, llevaba a su hijo de la mano y denotaba una absoluta serenidad. Julita era una dama de noble linaje con muy vastas y ricas posesiones en Iconio, pero en respuesta a las preguntas sobre su nombre, posición social y lugar de nacimiento, sólo afirmó que era cristiana. En consecuencia, el proceso no tuvo lugar y se la condenó a recibir el castigo de los azotes atada a las estacas. Antes de que se cumpliera con la sentencia, le fue arrebatado su hijo Ciríaco, a pesar de sus lágrimas y sus protestas.
En la leyenda sobre estos santos se dice que Ciríaco era un niño muy hermoso y que el gobernador lo tomó en sus brazos y lo sentó sobre sus rodillas, en un vano intento para que dejase de llorar. La criatura no quería más que volver al lado de su madre y extendía sus brazos hacia ella mientras la azotaban y, cuando Julita gritó, en medio de la tortura: «¡Soy cristiana!», el niño repuso como un eco: «¡Yo soy crisitano también!». En un momento dado, a impulsos de la ansiedad por librarse de las manos que le retenían y correr hacia su madre, el chiquillo comenzó a debatirse y, como Alejandro se esforzaba por contenerle, le propinó algunas patadas y le rasguñó la cara. La actitud del niño, completamente natural en aquellas circunstancias, encendió la cólera del gobernador. Se levantó hecho una furia, alzó a la criatura por una pierna y lo arrojó con fuerza sobre los escalones, al pie de su tribuna; el cráneo se le fracturó y quedó muerto al instante. Julita lo había presenciado todo desde las estacas donde estaba atada, pero en vez de manifestar su dolor, levantó la voz para dar gracias a Dios por haber concedido a su hijo la corona del martirio. Su actitud no hizo más que aumentar el furor de Alejandro. Este mandó que desgarrasen los costados de la infortunada mujer con los garfios, que fuese decapitada y que su cuerpo, junto con el de su hijo, fuera arrojado a los basureros en las afueras de la ciudad, con los restos de los malhechores. Sin embargo, después de la ejecución, el cadáver de Julita y el de Ciríaco fueron rescatados por las dos criadas que habían traído desde fconio, quienes los sepultaron sigilosamente en un campo vecino.
Cuando Constantino restableció la paz para la Iglesia, una de aquellas servidoras reveló el lugar donde se hallaban enterrados los restos de los mártires, y los fieles acudieron en tropel a venerarlos. Se dice que las supuestas reliquias de san Ciríaco se trasladaron de Antioquía durante el siglo cuarto, por iniciativa de san Amador, obispo de Auxerre. Esto extendió el culto por este niño santo en Francia, con el nombre de san Cyr, pero en realidad no hay ninguna prueba concreta para relacionar a los santos históricos Julita y Ciríaco -si aceptamos su existencia- con la ciudad de Antioquía. A pesar de que posiblemente fueron martirizados un 15 de julio, fecha en que se conmemora su fiesta en el Oriente, el Martirologio Romano los festeja el 16 de junio.
Es una pena tener que descartar una historia tan conmovedora y a la que tanto crédito se dio durante la Edad Media en Oriente y Occidente; pero la leyenda, tal como se ha conservado en todas sus formas, es positivamente una ficción. Las «Actas de Ciríaco y Julita» fueron proscritas en el decreto de Pseudo-Gelasio en relación con los libros que no debían ser leídos y, a pesar de que esta ordenanza no procedía del Papa San Gelasio, llega hasta nosotros revestida con la autoridad de su antigüedad y de haber sido generalmente aceptada. El padre Delehaye favorece la opinión de que Ciríaco fue el verdadero mártir y el personaje central de la leyenda fabricada posteriormente. Tal vez procedía de Antioquía, como se afirma en el Hieronymianum, pero lo cierto es que su nombre aparece solo y no unido al de Julita en muchas inscripciones y dedicatorias de iglesias y lugares diversos, en toda Europa y el Cercano Oriente. Las muy diversas formas en que se ha conservado la leyenda hasta nuestros días, son un testimonio de su popularidad.
¡Felicidades a quien lleve este nombre!
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Mártires, 16 de junio
Autor: Alban Butler | Fuente: "Vidas de Santos"
Niño Mártir y su Madre
(al niño también se lo comoce como San Qurico)
Martirologio Romano: En la provincia romana de Asia Menor, conmemoración de los santos Quirico y Julita, mártires.
Etimoligìa: Ciro = Aquel que es señorial. Viene del griego.
Cuando los edictos de Diocleciano contra los cristianos se aplicaban con la máxima severidad en Licaonia, una viuda llamada Julita, que vivía en Iconio, juzgó prudente retirarse de un distrito donde ocupaba una posición prominente y buscar un refugio seguro bajo un régimen más clemente. En consecuencia, tomó consigo a su hijo Ciríaco o Quiricio, de tres años de edad, y a dos de sus servidoras y escapó hacia Seleucia. Ahí quedó consternada al descubrir que la persecución era todavía más cruel, bajo la dirección de Alejandro, el gobernador y, por lo tanto, continuó su huida hasta Tarso. Su arribo a la ciudad fue inoportuno, puesto que coincidió con el de Alejandro; algunos de los miembros de la comitiva del gobernador reconocieron al pequeño grupo de peregrinos. Casi inmediatamente, Julita fue detenida y encerrada en la prisión. Al comparecer ante los jueces del tribunal que iba a juzgarla, llevaba a su hijo de la mano y denotaba una absoluta serenidad. Julita era una dama de noble linaje con muy vastas y ricas posesiones en Iconio, pero en respuesta a las preguntas sobre su nombre, posición social y lugar de nacimiento, sólo afirmó que era cristiana. En consecuencia, el proceso no tuvo lugar y se la condenó a recibir el castigo de los azotes atada a las estacas. Antes de que se cumpliera con la sentencia, le fue arrebatado su hijo Ciríaco, a pesar de sus lágrimas y sus protestas.
En la leyenda sobre estos santos se dice que Ciríaco era un niño muy hermoso y que el gobernador lo tomó en sus brazos y lo sentó sobre sus rodillas, en un vano intento para que dejase de llorar. La criatura no quería más que volver al lado de su madre y extendía sus brazos hacia ella mientras la azotaban y, cuando Julita gritó, en medio de la tortura: «¡Soy cristiana!», el niño repuso como un eco: «¡Yo soy crisitano también!». En un momento dado, a impulsos de la ansiedad por librarse de las manos que le retenían y correr hacia su madre, el chiquillo comenzó a debatirse y, como Alejandro se esforzaba por contenerle, le propinó algunas patadas y le rasguñó la cara. La actitud del niño, completamente natural en aquellas circunstancias, encendió la cólera del gobernador. Se levantó hecho una furia, alzó a la criatura por una pierna y lo arrojó con fuerza sobre los escalones, al pie de su tribuna; el cráneo se le fracturó y quedó muerto al instante. Julita lo había presenciado todo desde las estacas donde estaba atada, pero en vez de manifestar su dolor, levantó la voz para dar gracias a Dios por haber concedido a su hijo la corona del martirio. Su actitud no hizo más que aumentar el furor de Alejandro. Este mandó que desgarrasen los costados de la infortunada mujer con los garfios, que fuese decapitada y que su cuerpo, junto con el de su hijo, fuera arrojado a los basureros en las afueras de la ciudad, con los restos de los malhechores. Sin embargo, después de la ejecución, el cadáver de Julita y el de Ciríaco fueron rescatados por las dos criadas que habían traído desde fconio, quienes los sepultaron sigilosamente en un campo vecino.
Cuando Constantino restableció la paz para la Iglesia, una de aquellas servidoras reveló el lugar donde se hallaban enterrados los restos de los mártires, y los fieles acudieron en tropel a venerarlos. Se dice que las supuestas reliquias de san Ciríaco se trasladaron de Antioquía durante el siglo cuarto, por iniciativa de san Amador, obispo de Auxerre. Esto extendió el culto por este niño santo en Francia, con el nombre de san Cyr, pero en realidad no hay ninguna prueba concreta para relacionar a los santos históricos Julita y Ciríaco -si aceptamos su existencia- con la ciudad de Antioquía. A pesar de que posiblemente fueron martirizados un 15 de julio, fecha en que se conmemora su fiesta en el Oriente, el Martirologio Romano los festeja el 16 de junio.
Es una pena tener que descartar una historia tan conmovedora y a la que tanto crédito se dio durante la Edad Media en Oriente y Occidente; pero la leyenda, tal como se ha conservado en todas sus formas, es positivamente una ficción. Las «Actas de Ciríaco y Julita» fueron proscritas en el decreto de Pseudo-Gelasio en relación con los libros que no debían ser leídos y, a pesar de que esta ordenanza no procedía del Papa San Gelasio, llega hasta nosotros revestida con la autoridad de su antigüedad y de haber sido generalmente aceptada. El padre Delehaye favorece la opinión de que Ciríaco fue el verdadero mártir y el personaje central de la leyenda fabricada posteriormente. Tal vez procedía de Antioquía, como se afirma en el Hieronymianum, pero lo cierto es que su nombre aparece solo y no unido al de Julita en muchas inscripciones y dedicatorias de iglesias y lugares diversos, en toda Europa y el Cercano Oriente. Las muy diversas formas en que se ha conservado la leyenda hasta nuestros días, son un testimonio de su popularidad.
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Meditación diaria - Jesucristo, Sacerdote 16/06/11
Jesucristo, Sacerdote
Cristo es verdadero Sumo Sacerdote, el Salvador del mundo. De un modo personal, profundo, quiere ser, también, mi Salvador.
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
Nuestro corazón está herido por el pecado, nuestra mente vive dispersa en mil distracciones vanas, nuestra voluntad flaquea entre el bien y el mal, entre el egoísmo y el amor.
¿Quién nos salvará? ¿Quién nos apartará del pecado y de la muerte? Sólo Dios. Por eso necesitamos acercarnos a Él para pedir perdón.
Pero, entonces, “¿quién subirá al monte de Yahveh?, ¿quién podrá estar en su recinto santo?” Sólo alguien bueno, sólo alguien santo: “El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura” (Sal 24,3-4).
Sabemos quién es el que tiene las manos limpias, quién es el que tiene un corazón puro, quién puede rezar por nosotros: Jesucristo.
Jesucristo puede presentarse ante el Padre y suplicar por sus hermanos los hombres. Es el verdadero, el único, el “Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec” (Hb 5,10; 6,20). Es el auténtico “mediador entre Dios y los hombres” (1Tm 2,5), como explica el “Catecismo de la Iglesia Católica” (nn. 1544-1545).
Cristo es el único Salvador del mundo. De un modo personal, profundo, quiere ser, también, mi Salvador.
Celebrar a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, nos llena de alegría. El altar recibe la Sangre del Cordero. El Sacerdote que ofrece, que se ofrece como Víctima, es el Hijo de Dios e Hijo de los hombres. El Padre, desde el cielo, mira a su Hijo, el Cordero que quita el pecado del mundo, el Sumo Sacerdote que se compadece de sus hermanos.
El pecado queda borrado, el mal ha sido vencido, porque el Hijo entregó su vida para salvar a los que vivían en tinieblas y en sombras de muerte (cf. Lc 1,79).
Podemos, entonces, subir al monte del Señor, acercarnos al altar de Dios, participar en el Banquete, tocar al Salvador.
Como en la Última Cena, Jesús nos dará su Cuerpo y su Sangre. Como a los Apóstoles, lavará nuestros pies, y nos pedirá que le imitemos: “Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27). “Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros” (Jn 13,15).
Ese es nuestro Sumo Sacerdote, el Cordero que salva, el Hijo amado del Padre. A Él acudimos, cada día, con confianza: “Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado.
Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna” (Hb 4,15-16).
# Preguntas o comentarios al autor
P. Fernando Pascual LC
_______________
Hoy es un día especial para rezar por los sacerdotes: Oración y Preces por los sacerdotes.
Cristo es verdadero Sumo Sacerdote, el Salvador del mundo. De un modo personal, profundo, quiere ser, también, mi Salvador.
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
Nuestro corazón está herido por el pecado, nuestra mente vive dispersa en mil distracciones vanas, nuestra voluntad flaquea entre el bien y el mal, entre el egoísmo y el amor.
¿Quién nos salvará? ¿Quién nos apartará del pecado y de la muerte? Sólo Dios. Por eso necesitamos acercarnos a Él para pedir perdón.
Pero, entonces, “¿quién subirá al monte de Yahveh?, ¿quién podrá estar en su recinto santo?” Sólo alguien bueno, sólo alguien santo: “El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura” (Sal 24,3-4).
Sabemos quién es el que tiene las manos limpias, quién es el que tiene un corazón puro, quién puede rezar por nosotros: Jesucristo.
Jesucristo puede presentarse ante el Padre y suplicar por sus hermanos los hombres. Es el verdadero, el único, el “Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec” (Hb 5,10; 6,20). Es el auténtico “mediador entre Dios y los hombres” (1Tm 2,5), como explica el “Catecismo de la Iglesia Católica” (nn. 1544-1545).
Cristo es el único Salvador del mundo. De un modo personal, profundo, quiere ser, también, mi Salvador.
Celebrar a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, nos llena de alegría. El altar recibe la Sangre del Cordero. El Sacerdote que ofrece, que se ofrece como Víctima, es el Hijo de Dios e Hijo de los hombres. El Padre, desde el cielo, mira a su Hijo, el Cordero que quita el pecado del mundo, el Sumo Sacerdote que se compadece de sus hermanos.
El pecado queda borrado, el mal ha sido vencido, porque el Hijo entregó su vida para salvar a los que vivían en tinieblas y en sombras de muerte (cf. Lc 1,79).
Podemos, entonces, subir al monte del Señor, acercarnos al altar de Dios, participar en el Banquete, tocar al Salvador.
Como en la Última Cena, Jesús nos dará su Cuerpo y su Sangre. Como a los Apóstoles, lavará nuestros pies, y nos pedirá que le imitemos: “Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27). “Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros” (Jn 13,15).
Ese es nuestro Sumo Sacerdote, el Cordero que salva, el Hijo amado del Padre. A Él acudimos, cada día, con confianza: “Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado.
Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna” (Hb 4,15-16).
# Preguntas o comentarios al autor
P. Fernando Pascual LC
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Hoy es un día especial para rezar por los sacerdotes: Oración y Preces por los sacerdotes.
Evangelio diario meditado - La fuerza de los evangelizadores 16/06/11
La fuerza de los evangelizadores
Lucas 22, 14-20. Jesucristo Sumo y Eteno Sacerdote. Tú me has amado enormemente al quedarte en la Eucaristía. ¡Qué bueno eres! Así podré hablar contigo cuando lo necesite.
Autor: Benjamín Meza Reyes | Fuente: Catholic.net
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según Lucas 22, 14-20
Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios». Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios». Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.
Oración introductoria
Jesús, así como Tú deseaste dejar el sacramento de tu amor aquel Jueves Santo, yo también deseo encontrarme contigo el día de hoy. Tú me has amado enormemente al quedarte en la Eucaristía. ¡Qué bueno eres! Así podré hablar contigo cuando lo necesite.
Petición
Jesús, enséñame a valorar tu presencia en el sacramento de la comunión. Aumenta mi fe para que nunca dude de la fuerza de la Eucaristía y de tu amor.
Meditación
Jesús no sólo habló; no sólo nos dejó palabras. Se entrega a sí mismo. Nos lava con la fuerza sagrada de su sangre, es decir, con su entrega «hasta el extremo», hasta la cruz. Su palabra es algo más que un simple hablar; es carne y sangre «para la vida del mundo» (Jn 6, 51). En los santos sacramentos, el Señor se arrodilla siempre ante nuestros pies y nos purifica. Pidámosle que el baño sagrado de su amor verdaderamente nos penetre y nos purifique cada vez más. (Benedicto XVI, homilía del Jueves Santo, 20 de marzo de 2008)
Reflexión apostólica
El amor a Cristo Eucaristía ha llevado a una multitud de hombres a propagar la fe católica en el mundo. El cuerpo de Cristo fue el alimento y la fuerza para dar a conocer el amor de Dios. La fuerza que recibo en la comunión es capaz de impulsarme a propagar la doctrina de Cristo. Si creo realmente en Dios necesito acudir a recibirle en su sacramento. ¿Qué tan frecuentemente comulgo? ¿Creo realmente en la necesidad del alimento espiritual? Las próxima vez que acuda a misa, reflexionaré sobre esto.
Propósito
Hoy pediré a Dios por la extensión de la fe en la misa o haciendo una comunión espiritual. y rezaré por los sacerdotes.
Diálogo con Cristo
Jesús, ayúdame a que cada vez que acuda a misa o a recibir tu santa Eucaristía, valore el grande amor que me has tenido quedándote conmigo. Te doy gracias por que hubo personas que me inculcaron la fe, alimentados con la fuerza de tu Cuerpo hecho pan. ¡No permitas que me aparte de ti!
El amor de la Trinidad a los hombres hace que, de la presencia de Cristo en la Eucaristía, nazcan para la Iglesia y para la humanidad todas las gracias (San José María Escrivá, Es Cristo que pasa, 86)
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Benjamín Meza Reyes
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Lucas 22, 14-20. Jesucristo Sumo y Eteno Sacerdote. Tú me has amado enormemente al quedarte en la Eucaristía. ¡Qué bueno eres! Así podré hablar contigo cuando lo necesite.
Autor: Benjamín Meza Reyes | Fuente: Catholic.net
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según Lucas 22, 14-20
Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios». Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios». Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.
Oración introductoria
Jesús, así como Tú deseaste dejar el sacramento de tu amor aquel Jueves Santo, yo también deseo encontrarme contigo el día de hoy. Tú me has amado enormemente al quedarte en la Eucaristía. ¡Qué bueno eres! Así podré hablar contigo cuando lo necesite.
Petición
Jesús, enséñame a valorar tu presencia en el sacramento de la comunión. Aumenta mi fe para que nunca dude de la fuerza de la Eucaristía y de tu amor.
Meditación
Jesús no sólo habló; no sólo nos dejó palabras. Se entrega a sí mismo. Nos lava con la fuerza sagrada de su sangre, es decir, con su entrega «hasta el extremo», hasta la cruz. Su palabra es algo más que un simple hablar; es carne y sangre «para la vida del mundo» (Jn 6, 51). En los santos sacramentos, el Señor se arrodilla siempre ante nuestros pies y nos purifica. Pidámosle que el baño sagrado de su amor verdaderamente nos penetre y nos purifique cada vez más. (Benedicto XVI, homilía del Jueves Santo, 20 de marzo de 2008)
Reflexión apostólica
El amor a Cristo Eucaristía ha llevado a una multitud de hombres a propagar la fe católica en el mundo. El cuerpo de Cristo fue el alimento y la fuerza para dar a conocer el amor de Dios. La fuerza que recibo en la comunión es capaz de impulsarme a propagar la doctrina de Cristo. Si creo realmente en Dios necesito acudir a recibirle en su sacramento. ¿Qué tan frecuentemente comulgo? ¿Creo realmente en la necesidad del alimento espiritual? Las próxima vez que acuda a misa, reflexionaré sobre esto.
Propósito
Hoy pediré a Dios por la extensión de la fe en la misa o haciendo una comunión espiritual. y rezaré por los sacerdotes.
Diálogo con Cristo
Jesús, ayúdame a que cada vez que acuda a misa o a recibir tu santa Eucaristía, valore el grande amor que me has tenido quedándote conmigo. Te doy gracias por que hubo personas que me inculcaron la fe, alimentados con la fuerza de tu Cuerpo hecho pan. ¡No permitas que me aparte de ti!
El amor de la Trinidad a los hombres hace que, de la presencia de Cristo en la Eucaristía, nazcan para la Iglesia y para la humanidad todas las gracias (San José María Escrivá, Es Cristo que pasa, 86)
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