"No basta con que digamos: Yo amo a Dios pero no amo a mi prójimo. San Juan dice que somos mentirosos si afirmamos que amamos a Dios y no amamos a nuestro prójimo. Es muy importante para nosotros darse cuenta de que el amor para que sea auténtico tiene que doler." Madre Teresa de Calcuta
viernes, 10 de diciembre de 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
VALORES
Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio. Su padre le regaló una caja de clavos y le dijo que cada vez que perdiera el control tenía que clavar un clavo en la parte trasera de la puerta.
El primer día el niño había clavado 37 clavos en la puerta.
Durante las próximas semanas, como había aprendido a controlar su rabia, la cantidad de clavos comenzó a disminuir diariamente. Descubrió que era más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la puerta.
Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos. Le contó a su padre sobre esto y su padre le sugirió que por cada día que se pudiera controlar sacara un clavo.
Los días transcurrieron y el niño finalmente le pudo contar a su padre que había sacado todos los clavos.
El padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: "Haz hecho bien, hijo mío..., pero mira los hoyos en la puerta. La puerta nunca volverá a ser la misma. Cuando dices cosas con rabia, dejan una cicatriz igual que ésta. Le puedes clavar un cuchillo a un hombre y luego sacárselo. Pero no importa cuántas veces le pidas perdón, la herida siempre seguirá ahí"
Envió: J B Saavedra
MICRO-REFLEXIÓN:
"Dios es un sastre que hace el dolor a nuestra exacta medida .Confiemos en Él en nuestros tiempos de cruz".
Envió: Guisela Moya Droguett
SANTORAL
Julián el Apóstata, yerno y sucesor de Constantino, quien fue el primer emperador romano cristiano, recibió este apodo por haber renegado de su bautismo. Intentó sustituir al cristianismo por un renovado politeísmo e hizo la vida imposible a quienes profesaban la religión de Cristo, llegando en algún caso a la tortura y a la muerte. Cuando falló su intentó de corromper y hacer apostatar a Bibiana, joven cristiana, el pretor Aproniano la hizo atar a una columna y los verdugos la azotaron con disciplinas de plomo hasta matarla.
* Haz hoy el intento de ser amable con todos los que se crucen por tu camino, y habrás dado gusto a tu Padre del Cielo que "hace llover sobre buenos y malos".
MEDITAR
I. La vida de una persona se puede edificar sobre muy diferentes cimientos: sobre roca, sobre barro, sobre humo, sobre aire... El cristiano sólo tiene un fundamento firme en el que apoyarse con seguridad: el Señor es la Roca permanente (Isaías, 26, 5).
Nuestra vida sólo puede ser edificada sobre Cristo mismo, nuestra única esperanza y fundamento. Y esto quiere decir en primer lugar, que procuramos identificar nuestra voluntad con la suya. No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los Cielos, sino el que cumple la voluntad de mi padre que está en los cielos, leemos en el Evangelio de la Misa.
La voluntad de Dios es la brújula que nos indica el camino que nos lleva a Él, y es al mismo tiempo, el sendero de nuestra propia felicidad. El cumplimiento amoroso de la voluntad de Dios es a la vez, la cima de toda santidad. El Señor nos la muestra a través de los Mandamientos, de las indicaciones de la Iglesia, y de las obligaciones que conlleva nuestra vocación y estado.
II. La voluntad de Dios se nos manifiesta también a través de aquellas personas a quienes debemos obediencia, y a través de los consejos recibidos en la dirección espiritual. La obediencia no tiene fundamento último en las cualidades del que manda.
Jesús superaba infinitamente ?era Dios- a María y a José, y les obedecía (Lucas 2, 51). Cristo obedece por amor, por cumplir la voluntad del Padre, y hemos de considerar que el Señor se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2, 8). Nosotros para obedecer debemos ser humildes, pues el espíritu de obediencia no cabe en un alma dominada por la soberbia. La humildad da paz y alegría para realizar lo mandado hasta en los menores detalles. En el apostolado, la obediencia se hace indispensable: "Dios no necesita de nuestros trabajos, sino de nuestra obediencia" (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre San Mateo).
III. La voluntad de Dios también se manifiesta en aquellas cosas que Él permite y que no resultan como esperábamos, o son incluso totalmente contrarias a lo que deseábamos o habíamos pedido con insistencia en la oración. Es el momento de aumentar nuestra oración y fijarnos mejor en Jesucristo. Especialmente cuando nos resulten muy duros y difíciles los acontecimientos: la enfermedad, la muerte de un ser querido, el dolor de los que más queremos. "Dios sabe más" El Señor nos consolará de todos nuestros pesares y quedarán santificados. Todo contribuye al bien de los que aman a Dios (ROMANOS, 8, 28).
Pidámosle a la Virgen que en todo momento nos identifiquemos con la voluntad del Padre.
EVANGELIO DEL DÍA
Primera Semana de Adviento
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos. Por tanto, todo el que oye estas palabras mías y las pone en práctica, es como un hombre prudente que edificó su casa sobre roca: Cayó la lluvia, llegaron las riadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, pero no se cayó porque estaba cimentada sobre roca. Pero todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica es como un hombre necio que edificó su casa sobre arena: Cayó la lluvia, llegaron las riadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, y cayó y fue tremenda su ruina. (Mt 7, 21. 24-27)
I. Jesús, tu enseñanza de hoy es clara: la santidad no consiste en decir cosas o en oír palabras, sino en hacer; y, en concreto, en hacer la voluntad de Dios. El camino del Reino de los cielos es la obediencia a la voluntad de Dios, no el repetir su nombre [12]. He de poner en práctica lo que me has dicho en el Evangelio, y también lo que me vas comunicando en estos ratos de conversación contigo, y durante todo el día a través de mil circunstancias.
Jesús, ¿qué quieres que haga? Esta es la gran pregunta que he de ir contestando día a día. Ayúdame a no excusarme; no quiero cumplir a medias lo que veo que Tú me pides. Uno de los cauces por los que me muestras tu voluntad es la dirección espiritual: que me deje ayudar, que me muestre como soy y que sepa ser dócil a los consejos que me den para mejorar en mi vida espiritual.
En esta primera semana de Adviento -tiempo de preparación para tu nacimiento en Belén- recuerdo aquellas palabras tuyas: porque he bajado del Cielo no para hacer mi voluntad sino la voluntad de Aquel que me ha enviado [13]. Quiero imitarte, Jesús, quiero seguirte. Por eso debo olvidarme de mis caprichos y buscar qué esperas hoy de mi día para aprovecharlo bien, para vivirlo según tu voluntad.
II. No caigas en un círculo vicioso: tú piensas: cuando se arregle esto así o del otro modo seré muy generoso con mi Dios. ¿Acaso Jesús no estará esperando que seas generoso sin reservas para arreglar Él las cosas mejor de lo que te imaginas? Propósito firme, lógica consecuencia: en cada instante de cada día trataré de cumplir con generosidad la Voluntad de Dios [14].
A veces me engaño tontamente: «ahora no puedo», «ahora no tengo tiempo», «cuando lo vea más claro, entonces me decidiré a hacer esto o lo otro». Jesús, ¿por qué no empiezo haciendo tu voluntad y entonces lo veré más claro? ¿Por qué no me fío un poco más de Ti cuando me pides algo? Es como un círculo vicioso: no hago más por Ti porque no te quiero lo suficiente; pero si no hago nada primero, no va a crecer mi amor hacia Ti.
Porque ese amor no crece al decir: Señor, Señor, sino al hacer tu voluntad. No puedo, por tanto, excusarme pensando por ejemplo: no voy más a misa porque no lo siento. ¿No hará falta ir más a misa, precisamente para irme enamorando más de Ti, para «sentirte» más? Jesús, quiero poner en práctica cada día con generosidad lo que veo que Tú quieres que haga: con ganas o con menos ganas. Así estaré seguro, como la casa edificada sobre roca: Cayó la lluvia, llegaron las riadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, pero no se cayó.
Cuando soy generoso contigo, Tú me das fortaleza para sufrir las contrariedades de la vida, los desalientos, los cansancios. Porque la firme decisión de hacer tu voluntad es como una roca compacta, inamovible, sobre la que se puede apoyar el edificio de la santidad; en cambio, las buenas intenciones, las palabras, los sentimentalismos, los deseos maravillosos, son como la casa edificada sobre arena, que no tiene solidez y se derrumba ante la primera dificultad.
[12] San Hilario, en Catena Aurea, vol I, p. 449.
[13] Jn 6,38.
[14] San Josemaría Escrivá de Balaguer; Camino, 776.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
martes, 30 de noviembre de 2010
EVANGELIO DEL DIA
Primera Semana de Adviento
Después que Jesús partió de allí, vino junto al mar de Galilea, subió a la montaña y se sentó. Acudió a él una gran multitud llevando consigo cojos, ciegos, lisiados, mudos y otros muchos enfermos, y los pusieron a sus pies y los curó; de tal modo que se maravillaba la multitud viendo hablar a los mudos y quedar sanos los lisiados, andar a los cojos y ver a los ciegos, por lo que glorificaban al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y dijo: Siento profunda compasión por la muchedumbre, porque hace ya tres días que permanecen junto a mi y no tienen qué comer; no quiero despedirlos en ayunas no sea que desfallezcan en el camino. Pero le decían los discípulos: ¿De dónde vamos a sacar, estando en el desierto, tantos panes para alimentar a tan gran multitud?
Jesús les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos le respondieron: Siete y unos pocos pececillos. Entonces ordenó a la multitud que se acomodase en el suelo. Tomó los siete panes y los peces y, después de dar gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos y quedaron satisfechos. De los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas. (Mt 15, 29-37)
I. Jesús, al ver la multitud tantas curaciones y tantos milagros, glorificaban al Dios de Israel. Lo maravilloso no es que hable un mudo, sino lo que revela este hecho: Tú eres el Mesías, aquél a quien el pueblo de Israel llevaba siglos esperando. Tú eres Dios, pero a la vez eres un hombre como yo. Y te vuelcas con nosotros: Siento profunda compasión por la muchedumbre.
Jesús, yo te importo. No te da igual si hago las cosas de una manera o de otra. Que Tú también me importes. Que no me dé igual tratarte de cualquier modo. ¿Cuántos panes tenéis? Hoy me haces a mí la misma pregunta. Pero, ¿qué más te da, Señor? ¿Qué importa lo que tenga, lo que te pueda dar? Al fin y al cabo, no será mucho y, por supuesto, será insuficiente para alimentar a todos. Y comieron todos y quedaron satisfechos.
Jesús, si con mis siete panes -mis pocas virtudes, mi torpe inteligencia, mi débil voluntad- Tú quieres ayudar a los demás, tómalos. Es lo que tengo: tuyos son.
II. Cuando tu egoísmo te aparta del común afán por el bienestar sano y santo de los hombres, cuando te haces calculador y no te conmueves ante las miserias materiales o morales de tus prójimos, me obligas a echarte en cara algo muy fuerte, para que reacciones: si no sientes la bendita fraternidad con tus hermanos los hombres, y vives al margen de la gran familia cristiana, eres un pobre inclusero [10.] Inclusero significa expósito, alguien a quien sus padres abandonan al nacer y carece, por tanto, de familia. Si no te conmueves ante las miserias materiales o morales de tus prójimos, no digas que eres cristiano: vives como un inclusero, al margen de la gran familia cristiana.
Jesús, Tú curas a los enfermos y das de comer a la muchedumbre hambrienta: sientes profunda compasión por las necesidades de los hombres. ¿Y yo? ¿Qué hago para ayudar a los que tienen necesidad? ¿Cómo voy a llamar Padre a Dios si no trato como hermanos a los demás? ¿Qué es lo que queréis o buscáis cuando venís a la Iglesia? Ciertamente, la misericordia. Practicad, pues, la misericordia terrena y recibiréis la misericordia celestial. El pobre te pide a ti, y tú le pides a Dios; aquel un bocado, tú la vida eterna.
Da al indigente y merecerás recibir de Cristo, ya que Él ha dicho: «Dad y se os dará». No comprendo cómo te atreves a esperar recibir si tú te niegas a dar. Por esto, cuando vengáis a la iglesia, dad a los pobres la limosna que podáis, según vuestras posibilidades [11]. Jesús, en mis circunstancias concretas, ¿cómo puedo ayudar a los que más tienen necesidad? A lo mejor puedo aportar dinero a alguna asociación caritativa o colaborar con mi trabajo, aunque sea de vez en cuando. A lo mejor puedo ir a visitar a un pariente enfermo, o a alguna persona que está sola.
Ayúdame Jesús a tener un corazón grande como el tuyo, capaz de compadecerme de las necesidades materiales o morales de los demás.
[10] San Josemaría Escrivá de Balaguer; Surco, 16.
[11] S. Cesáreo de Arlés, Sermón 25.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
lunes, 29 de noviembre de 2010
EVANGELIO DEL DÍA
Primera Semana de Adviento
En aquel mismo momento se llenó de gozo en el Espíritu Santo y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y prudentes y las revelaste a los pequeños. Sí, Padre, pues así fue tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.
Y volviéndose hacia los discípulos les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que veis. Pues os aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís y no lo oyeron. (Lc 10, 21-24)
I. Jesús, hoy me das una pista para conocerte mejor y para quererte más: hay que hacerse pequeño para entender tus cosas; hay que hacerse niño. Lo has dicho más veces: si no os convertís y os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los Cielos [6].
¿Por qué? ¿Qué tienen los niños que no tenga yo? Veo que tienen dos características muy propias de la infancia: fe inconmovible en sus padres, y perseverancia en la petición. Para el niño pequeño, sus padres lo son todo: todo lo saben, todo lo pueden, todo lo arreglan. Si hay algún problema, no hay más que decírselo a papá o a mamá. Si se desea alguna cosa, hay que pedírsela a papá o a mamá.
Y cómo piden los niños: una y otra vez, sin cansarse, sin analizar las dificultades que supone conseguir lo que quieren. Padre nuestro: este nombre suscita en nosotros todo a la vez, el amor, el gusto en la oración.... y también la esperanza de obtener lo que vamos a pedir.. ¿Qué puede Él, en efecto, negar a la oración de sus hijos, cuando ya previamente les ha permitido ser sus hijos? [7].
II. Hacerse niños: renunciar a la soberbia, a la autosuficiencia, reconocer que nosotros solos nada podemos, porque necesitamos de la gracia, del poder de nuestro Padre Dios para aprender a caminar y para perseverar en el camino. Ser pequeños exige abandonarse como se abandonan los niños, creer como creen los niños, pedir como piden los niños [8].
Jesús, en la vida sobrenatural yo soy como un niño pequeño. No puedo nada, no valgo nada, no soy nada. Pero mi Padre es Dios. Y Él lo es todo, lo vale todo y lo puede todo. Yo sólo no puedo nada: sin Mí no podéis hacer nada [9], me has advertido. Necesitamos de la gracia, del poder de nuestro Padre Dios.
Ayúdame a darme cuenta de que te necesito. A veces pienso que yo ya puedo solo, que es cuestión de esforzarme más. Pero en la vida cristiana hay siempre dos elementos: la gracia de Dios y mi correspondencia. Para corresponder mejor, debo esforzarme más. Pero si no busco tu ayuda, tu gracia, si no voy con fe a los sacramentos a pedírtela, no podré.
Jesús, enséñame a confiar en mi Padre Dios como Tú lo hiciste. Tú no buscabas a tu Padre interesadamente: para que te sacara de los apuros, para vivir una vida más cómoda o sin sufrimiento. Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra. Tú buscabas, sobre todo, darle gloria y hacer su voluntad. ¿Cómo te alabo yo? ¿Cómo te adoro, te pido perdón y te doy gracias? ¿Cómo estoy cumpliendo tu voluntad en mi trabajo, en mi vida ordinaria? Cuando me comporte así, podré pedirte ayuda, con la sencillez, con la seguridad y con la perseverancia de un niño.
Jesús, me pides que me haga pequeño en mi vida espiritual. Y ser pequeños exige abandonarse como se abandonan los niños, creer como creen los niños, pedir como piden los niños. Ayúdame a tener esa fe rendida en Ti: que te pida todo lo que me preocupa, todo lo que me gustaría que ocurriera, pero sabiendo que Tú sabes más. Si no me concedes algo es porque no me conviene, aunque a mí me parezca algo necesario. Tú eres mi Padre, me quieres y me cuidas. En Ti me abandono, en Ti pongo mi esperanza.
[6] Mt 18, 3.
[7] San Agustín, serm. Dom. 2, 4, 16.
[8] San Josemaría Escrivá de Balaguer; Es Cristo que pasa, 143.
[9] Jn 15,5.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
viernes, 16 de julio de 2010
¿Que es la Renovación Carismática?

Cómo nace y cómo se propaga. La Renovación Carismática Católica, llamada también Renovación Pentecostal , Renovación en el Espíritu o Renovación Cristiana en el Espíritu, no nació con la realización de un proyecto , sino como consecuencia de un acontecimiento o de una serie de acontecimientos que cambiaron la vida de unas personas, las cuales se juntaron en comunidad de oración. Este es el origen de su aparición y de su propagación espectacular.
Dice el gran teólogo Yves Congar:" la Renovación en el Espíritu no es simplemente una moda, sus frutos se perciben inmediatamente: se trata de una fuerza espiritual que cambia vidas.
No es una mero avivamiento, sino una verdadera renovación, un rejuvenecimiento, un frescor, una actualización de posibilidades nuevas que surgen de la Iglesia Católica siempre antigua y siempre nueva". El mismo teólogo, que no desconoce la eclosión de carismas que se manifiesta en ella, dice sobre este punto:"la Renovación lleva la vitalidad de los carismas al corazón de la Iglesia. No tiene desde luego, el monopolio de los carismas, pero eleva muy alto su bandera y contribuye a dar publicidad al tema". (EL Espíritu Santo, p 357).
En resumen: los cambios evidentes de vida experimentados como resultado de la acción del Espíritu y las múltiples manifestaciones carismáticas en favor de la comunidad y de la evangelización han dado nacimiento a la Renovación Carismática Católica y aseguran su crecimiento constante. Inicios de la Renovación Carismática católica en conexión con la corriente Pentecostal.
De todos es conocido que toda la experiencia carismática conecta con el Pentecostés apostólico y que las manifestaciones del Espíritu no han faltado nunca en la Iglesia. ¿Cuál es entonces las novedad de la Renovación Carismática?.
Simplemente el hecho de que estas manifestaciones se consideren normales y que las recupere la comunidad cristiana como tal. La Renovación carismática considera de plena actualidad las palabras de San Pablo a los Corintios 12.7: " A cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para bien de la comunidad".
Comparte totalmente esta visión, autorizada por Vaticano II, la corriente Pentecostal, muy extendida por todas las Iglesias cristianas. Esta corriente empezó en Tapeca (U.S.A. Estado de Tejas). Un pastor metodista, Carlos Parnam, comenzó a predicar al Espíritu Santo y sus sermones se vieron acompañados de manifestaciones carismáticas y una indiscutible renovación interior. Otro pastor metodista, M.Y. Seymour, testimonio de tales experiencias, se puso igualmente a predicar sobre el Espíritu Santo en los Ángeles. Era muy humilde y pobre , predicaba desde su barraca de madera.
Estos hechos hicieron surgir el pentecostalismo clásico, con muchas virtudes y con dos defectos importantes: era antiinstitucional y fundamentalista en la interpretación de la Biblia.
Pero durante los años 50 y los 60 diferentes personas y grupos de las distintas Iglesias tradicionales, con frecuencia sin ninguna conexión entre sí ( véase One Lord One Body, Ecumenical Grace of Charismatic Movement by Peter D. Llocken. Th Word Among Us Press, P.B. 2427, 2Gaithersburg, MD20879, U.S.A.) tuvieron las mismas experiencias del Espíritu y surgió en todas ellas el Neo-Pentecostalismo.
La correspondiente Experiencia Católica del año 67 dio nacimiento a la renovación Carismática. El fulgurante crecimiento de los grupos nacidos de esta corriente He leído que las personas que los frecuentan en las diversas Iglesias deben ya de llegar a los 150 millones, en la Católica sobre unos 100 millones, no solamente llenó de admiración a los observadores sino que algunos protestantes pensaban que las Iglesias más estructuradas, sobre todo la Católica, ahogarían al Espíritu.
No lo pensaban así los grandes pentecostales, como Thomas Roberts y David Plessis, los cuales manifestaron la gozosa esperanza de ver acumuladas las riquezas de las diversas tradiciones tradiciones cristianas en una sola Iglesia, para la gloria del Salvador y manifestación del poder del Espíritu en favor del mundo,Roberts expresó asímismo su deseo de ver a Israel incluído en el Misterio de las Bodas del Cordero.
La visión de estos ilustres carismáticos no estaba ausente de la mente de Juan Pablo II cuando el 15 de Mayo de 1987 nos decía en Roma a unos mil delegados de la Renovación católica mundial: el vigor y la fecundidad de la Renovación da de veras testimonio de la presencia poderosa del Espíritu Santo en acción dentro de la Iglesia en estos años posteriores al concilio Vaticano II. Desde luego que el Espíritu Santo ha guiado a la Iglesia en cada época, y ha producido en ella una gran variedad de dones entre los fieles. A causa del Espíritu, la Iglesia conserva continuamente una joven vitalidad. Y la Renovación carismática es una elocuente manifestación hoy de esta vitalidad, una atrevida declaración de lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias (Ap 2, 7) al acercarnos al final del segundo milenio. Pero pasemos ahora al relato sucinto de los hechos que originaron la Renovación Carismática Católica.
Estamos en 1966.Los católicos de U.S.A. quieren aplicar el concilio Vaticano II desde dos puntos de vista diferentes. conservadores y liberales se enfrentan sin esperanza de reconciliación. William Storey, historiador, y Ralph Keyfer, teólogo, profesores laicos de la Universidad Católica de Duquesne, están comprometidos en diferentes movimientos (litúrgicos, y otros sociales y apostólicos), pero comparten la constatación de un vacío, de una debilidad en la oración y en la acción, como si todo fuera el resultado endeble del propio esfuerzo. Leyendo el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles, comprenden la importancia de la acción del espíritu en el cambio de vida de los apóstoles y de los primeros cristianos. ¿No radicará aquí la base de la renovación eclesial querida por el Concilio?.
Los dos profesores se comprometieron en pedir el Espíritu uno por uno recitando diariamente la secuencia de su fiesta:" Ven espíritu santo, y envía ....." Se les añaden algunos amigos. Después de un año el pastor episcopaliano William lewis los pone en contacto con la señora Florence Dodge, también episcopaliana, y su grupo de oración. el 20 de enero de 1967 Ralph Keifer y Patrick Bourgeois piden al mencionado grupo que ore con ellos para implorar el "Bautismo en el Espíritu".
Sus ruegos se ven escuchados y el vacío y la debilidad de sus vidas quedan llenos de la presencia poderosa del señor resucitado. Se repite la Experiencia cuando dos amigos piden a Keifer y Patrick que les imponga las manos. El 17 de febrero de 1967 estos cuatro católicos se reúnen un fin de semana con treinta personas, profesores y estudiantes universitarios.
Durante la noche del sábado quisieron dedicar unas horas en la celebración del cumpleaños de una de las chicas. Inesperadamente uno tras otro subieron a la capilla donde todos tuvieron una experiencia Pentecostal muy fuerte, cuyo rasgo fundamental fue un contacto íntimo con Cristo. según sus descripciones, al menos en muchos de ellos, en este contacto recibieron dones carismáticos, como la glosolalia y la profecía.
Esta experiencia cambió sus vidas, lo cual condujo a otras personas a juntarse al grupo. Dichas personas fueron recibiendo también la experiencia del espíritu y sus dones. El fuego se propagó rápidamente y en pocas semanas llegó a la Universidad de Notre Dame de South (Indiana) y a la de East Lausing, en Michigan. Del 8 al 9 de Abril de 1967 noventa personas, entre ellas algunos sacerdotes, se congregaron en la Universidad de Notre Dame para reflexionar sobre los acontecimientos. Había nacido la primera asamblea Carismática Católica. Situación ante la mentalidad de la época y del contexto religioso. Inesperadamente había aparecido una corriente que contrarrestaba la sequedad espiritual originada por una mentalidad puramente temporal y autosuficiente, muy en expansión en Estados Unidos y en las naciones técnicamente adelantadas.
La Renovación Carismática es como una denuncia a la visión secularista que tiende a reducir al hombre a horizontes puramente terrenos y desconoce la relación criatural y filial hacia Dios. Mirada desde el interior de la Iglesia, la Renovación Carismática no participaba, ni participa, en el enfrentamiento entre conservadores y progresistas, puesto que no piensa que las reformas estructurales y las posturas contratantes sean resolutivas para la construcción del Reino de Dios.
Lo esencial es que los creyentes vivan una verdadera renovación en el Espíritu. hay que redescubrir la doctrina paulina de la vida en el Espíritu. Para salir de una práctica cristiana monótona y estancada es necesaria la "vida en el Espíritu por la cual nos sometemos a Cristo como Señor en una confrontación con aquellas bíblicas que transforman al hombre desde de dentro y le confieren una nueva unión con Dios y una nueva relación con los hermanos. La efusión del Espíritu, ¿no es aquel don permanente que Cristo ofrece a todo fiel que le busca sinceramente. La efusión en el Espíritu La renovación Carismática Católica en Europa usa esta Expresión, tomada de los Hechos de los Apóstoles(2,17-18 y 10.45), mas bien que la de "bautismo en el Espíritu", para evitar cualquier confusión con los sacramentos de la iniciación cristiana, bautismo y confirmación.
Es una actuación del Espíritu que despierta la conciencia del creyente, y da una mayor apertura a su acción, a sus dones, a sus gracias. No viene de fuera, sino de dentro, y actualiza las virtualidades de los dos sacramentos mencionados, los cuales no pueden llegar a su plena madurez sin que el Espíritu penetre toda la dimensión del ser y del actuar del fiel. la efusión del Espíritu es el don gratuito del Señor resucitado, el cual puede otorgarlo en cualquier lugar y momento.
La Renovación Carismática, sin embargo sabe por experiencia la eficacia de la oración comunitaria. Por eso, se organiza lo que se llama" las siete semanas", como preparación conveniente. Durante este período de tiempo se proclaman, en un clima de oración, los grandes temas de la fe: Jesús es el Salvador y mi Salvador, Jesús es Señor y mi Señor, la conversión, el Espíritu Santo, la Iglesia, los carismas, la vida en el espíritu. los que piden entonces la oración que implora la efusión del Espíritu renuncian al mal y a Satanás y aceptan a Jesús como Señor y Salvador. Suele hacerse durante la misa y los presbíteros y los asistentes, o una parte de ellos, les imponen las manos y oran. El efecto de esta oración cambia vidas. La efusión del espíritu centra la personalidad del fiel en Jesucristo como Señor Resucitado y cabeza de la Iglesia, que vive en su corazón y le muestra el amor del Padre.
Efectos de la efusión del espíritu Solamente apuntaremos los principales para no alargarnos:
1º. Un encuentro personal con Jesús. La persona se siente invadida por su amor y su señorío, en un nuevo nivel de relación con El. De ahí que en los grupos se oiga con frecuencia las expresión bíblica: "Jesús es el Señor".
2º. Una conciencia más viva del sentido trinitario de la vida del creyente.
3º. Dios habla a la persona, la cual recibe una sensibilidad especial para conocer la "voz del Buen Pastor" y sentir las mociones del Espíritu.
4º. Un don de oración personal que brota del centro de nuestro ser con predominio de la alabanza.
5º. Un amor por la sagrada escritura como palabra de Dios, la cual recobra actualidad, llega hasta el fondo y alimenta el corazón y la mente.
6º. Una nueva fuerza para proclamar la salvación en Jesucristo, sin complejos, con convicción y sencillez.
7º. Una liberación del pecado. Desaparecen Hábitos inveterados, dependencias y miedos.
8º. Dones y carismas, como los que nombra Pablo en 1Corintios 12,8-10. 9º. El deseo del Reino, con una nueva manera de mirar las postrimerias del hombre. Se encuentra gozo en decir "Maranatha", "ven, Señor Jesús", (1Co 16,22;Ap22,20). No todos reciben con la misma fuerza estos efectos, por los que, no tratándose de un sacramento, se puede volver a pedir oración, con la certeza de que el espíritu de la promesa desea darnos más de lo que nosotros deseamos recibir.
Los grupos de oración de la Renovación Carismática.
El Espíritu empuja hacia la comunión con los hermanos y constituye su vínculo interior. La oración comunitaria es el lugar privilegiado de la comunión. En el grupo de oración se consolidan y desarrollan los efectos de la efusión del espíritu.
Los Grupos de la Renovación Carismática suelen reunirse una vez por semana en una oración de unas dos horas, abierta a todo el mundo, aún a los curiosos. Los grupos que han crecido con normalidad están formados por gente de todas las edades y de todos los niveles culturales y sociales. Toda Persona es libre de formar parte y de salirse de ellos.
No hay estatutos ni compromisos. la alta fidelidad a la reunión semanal de la gente integrada al grupo proviene solamente de una necesidad espiritual. Es notable el interés de la gente, que se desplaza o traslada a otra localidad, por buscar allí un grupo de la Renovación Carismática. Y que en estos grupos se encuentra alegría y cordialidad, ayuda mutua, acompañamiento y crecimiento espiritual.
La oración comunitaria carismática es un encuentro del grupo con el Señor resucitado. Su presencia, vivida en un don de fe, suscita una ferviente alabanza, gozosa, libertadora y fuente de toda bendición. La alabanza toma la parte más considerable de la reunión y se desarrolla en la escucha de la palabra y en una actitud interna de adoración, a la que suelen seguir súplicas en favor de los hermanos, de la Iglesia y del mundo. Con frecuencia se destina un tiempo a los testimonios y a la enseñanza. Un fruto importante de esta oración es el deseo de dar testimonio del señor en casa, en el trabajo, donde sea.
Evangelizar se convierte en una necesidad. Por eso la gente renovada de veras tiene que ponerse a disposición de la Iglesia local, parroquia, y si conviene del obispado; para todo lo que sea necesario según el discernimiento de los pastores.
Eso si, el apostolado tiene que ser el fruto de la oración personal y comunitaria, tiene que surgir de la acción del Espíritu, según la expresión del cardenal Suenens, protector de la Renovación Carismática:" Hay muchas maneras de evangelizar, pero no hay más que una evangelización que sea buena: la que sale del Cenáculo". Un mínimo de organización
La renovación carismática al no tener estatutos, no tiene superiores, solamente dirigentes, llamados también servidores, sin autoridad jurídica. Cada grupo elige algunos servidores que tienen como función principal: Reunirse para discernir en la oración lo que conviene al grupo; proponer y si es necesario, coordinar los servicios apropiados, como la acogida, orden, música ( Cantos para la oración), biblioteca, etc; proponer y organizar, cuando convenga, las siete semanas, estar en contacto con los representantes de la iglesia, conectar con la coordinadora de la zona, estar siempre al servicio incondicional de los hermanos. Hay coordinadoras de las grandes zonas de un estado:
En España corresponden a las zonas autonómicas (no es necesario que sea así). también hay la estatal, compuesta por miembros de cada una de las naciones y regiones, además de unas pocas personas elegidas en asamblea.
El cometido de las primeras consiste en conectar con los grupos, informarlos, darles enseñanzas si lo piden, ayudarlos para las siete semanas, retiros, etc.,organizar retiros para dirigentes y asambleas generales.
En España la coordinadora estatal informa, organiza retiros para dirigentes, visita los grupos que lo piden y organiza una asamblea a nivel de estado. Estas coordinadoras representan de alguna manera a la Renovación Carismática ante las autoridades eclesiásticas. Decimos de "alguna manera" a causa de su autoridad moral por el hecho de haber sido votados sus miembros, pero sin jurisdicción, ya que no pueden tener la representación, por ejemplo, de unos superiores religiosos.
El único superior religioso de la Renovación Carismática es la jerarquía de la Iglesia.
Existe finalmente, el ICCRO -Internacional Catholic Charismatic renewal Office- que informa, organiza asambleas mundiales de delegados de la Renovación Carismática y está en contacto continuo con el Vaticano.
Comunidades surgidas de la renovación Carismática
Constituyen una realidad eclesial importante. Las hay muy grandes, grandes y pequeñas. las hay de vida contemplativa que viven en monasterios y de vida activa que viven en un mismo barrio o esparcidas por ciudades y pueblos. Todas son mixtas, es decir compuestas de clérigos y láicos -mayoritarios estos-, de hombres y de mujeres, de casados y de célibes con promesa de castidad total.
Estas comunidades tienen, naturalmente estatutos, superiores y con frecuencia entidad jurídica oficialmente reconocida por la Iglesia. No tienen pues, que dar ninguna cuenta a los dirigentes de la Renovación carismática, sino solamente a la jerarquía. Consideran, sin embargo, que la savia de su vida procede de la renovación.
La financiación
La Renovación carismática se financia a todos los niveles -grupos, coordinadoras, aportaciones voluntarias. Se cuenta con la providencia y el sistema funciona. No existe la idea de capitalizar, sino solamente de cubrir gastos a medida que se presentan. Dificultades Tratándose de una renovación espiritual, las dificultades con que tropieza tienen que ser simples y fundamentales, venidas de fuera y surgidas de dentro.
Las de fuera proceden de una cierta mentalidad religiosa secularizada, no fundamentada en la Biblia ni en la doctrina del Vaticano II, llena de desconfianza anta toda manifestación de la acción sobrenatural del Espíritu. Existe También la falta de información que confunde la Renovación Carismática Católica con grupos protestantes o simplemente la reducen a un simple estilo de orar, bueno únicamente para ciertas sensibilidades.
Las de dentro proceden todas del "hombre viejo" que rechaza los impulsos del Espíritu, que no quieren morir en Cristo para convertirse en una "nueva creación", que no quieren esperarlo de todo de la Cruz de Jesús, que no quieren "disminuir para que crezca Jesús", que quiere ser protagonista de su propia salvación.
A manera de conlusión es difícil aproximarse a la Renovación carismática cuando se tiene alergia a toda manifestación sobrenatural. Una cierta mentalidad muy extendida, que ya proviene de la ilustración, tiene miedo de un contacto consciente de Dios y, y celosa como está de su autonomía, casi prohibe al Creador que pueda intervenir directamente en sus obras.
No es esta la dinámica de la Encarnación. Dios es amor y se manifiesta com Padre, como Hijo y como Espíritu Santo, a los individuos y a los grupos. Solamente aceptándolo plenamente, podemos ser plenamente, el objeto de la promesa de Cristo en Juan 7,37-38: " Si alguien tiene sed que venga a mi y que beba el que cree en mí. Como dice la escritura, rios de agua viva brotarán de su seno".
Foto Padre Tardif en el encuentro de Julio-96 en Madrid dando una misa ante mas de 5.000 personas en el Retiro. Hablo sobre los Evangelios y de la Misericordia de Dios, y que Dios nos dió a Jesús para salvarr a toda la humanidad y que está presente y vivo entre nosotros. También recalcó sobre la importancia de Orar,como Jesús oraba coniunuamente al Padre y como en la última oración en el Huerto de los Olivos, que sudando sangre dijo"No dejes que este Cáliz pase sobre mi pero que no se haga mi voluntad, sino la Tuya". Y así fue la voluntad del Padre que muriera en la Cruz y se commemora cada día en el encuentro de la Santa Misa en la consagración de las Especies del Pan y del Vino. Y el Verbo se hizo Carne y Habitó entre nosotros.
martes, 16 de marzo de 2010
EVANGELIO DEL DÍA
Segunda Semana del Tiempo Ordinario
«Un sábado pasaba el Señor por los sembrados, y sus discípulos iban delante desgranando espigas.
Los fariseos le decían: Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito? Y les dice: ¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando se vio necesitado, y tuvo hambre él y los que estaban con él? ¿Cómo entró en la Casa de Dios en tiempos de Abiatar, Sumo Sacerdote, y comió los panes de la proposición, que no es lícito comer más que a los sacerdotes, y los dio también a los que estaban con él?
Y les decía: EI sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es señor hasta del sábado». (Marcos 2, 23-28)
I. El sábado era un día mandado por Dios para dedicárselo a Él y para descansar; pero los judíos habían establecido toda una serie de reglas que, más que ayudar, eran una carga innecesaria. Por eso les dices: «El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado».
Tú nos das ejemplo de cómo observar el sábado: vas a la sinagoga, pero no pierdes la ocasión para curar ciegos y enfermos, ni tampoco para enseñar. Para conmemorar el día de tu resurrección, los primeros cristianos empezaron a celebrar el día del Señor los domingos. El domingo es un día especialmente indicado para darte el culto que te mereces como Creador del universo y Rey de la humanidad. El acto central de culto es la Santa Misa, y por eso la Iglesia me dice que debo oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar.
«El domingo, «día del Señor», es el día principal de la celebración Eucarística porque es el día de la Resurrección. Es el día de la asamblea litúrgica por excelencia, el día de la familia cristiana, el día del gozo y del descanso del trabajo» (CEC-1193) Pero ¿no puedo hacer más? A veces desaprovecho los fines de semana con mil planes llenos de vacío: en horas perdidas ante la televisión, en atascos, o durmiendo desmesuradamente.
Jesús, ayúdame a saber compaginar, durante el fin de semana, el necesario descanso, el deporte, la oportunidad de estar un poco más con mi familia y mis amigos, la dedicación necesaria al estudio, y también, ¿por qué no? la colaboración en alguna actividad social. Ayúdame a aprovechar al máximo esos días. Que me dé cuenta de que aprovechar el tiempo es la mejor manera de pasármelo bien, de mejorar personalmente, y de ayudar a los demás; y sobre todo, es el único modo de darte la gloria que te mereces.
II. «La tristeza y la intranquilidad son proporcionales al tiempo perdido. Cuando sientas impaciencia santa por aprovechar todos los minutos, la alegría y la paz te colmarán, porque no pensarás en ti» (Surco.-510).
Jesús, voy perdiendo el tiempo por todos lados y luego vienen los «achuchones»: un examen que no tengo tiempo de estudiar, un trabajo que acabo de cualquier manera, etc. .. Y después del achuchón, me creo en la obligación de tomarme otro descanso. Así voy tirando, a trompicones, sin acabar de hacer las cosas bien. Pero, por más que digan algunos, la verdad es que viviendo de esta manera no soy realmente feliz.
Jesús, Tú no sólo eres «Señor del sábado», sino de todos los días; por eso, he de hacer rendir el tiempo que me das. Además, si busco hacer tu voluntad cada día, no hay tiempo que perder, porque siempre se puede hacer más. Y me viene a la cabeza la parábola de los talentos, en la que explicas que a cada uno le has dado unos dones -familia, inteligencia, formación...- y un tiempo determinado para hacerlos rendir. «La alegría y la paz te colmarán, porque no pensarás en ti».
Cuando hago lo que debo -no lo que me apetece- estoy contento y tengo menos problemas personales, entre otras cosas porque pienso menos en mí mismo. Jesús, dame esa impaciencia santa por aprovechar todos los minutos, porque son tuyos y quiero hacerlos rendir.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
VALORES
¡Ven!, es momento de dar Amor.
La Navidad, es la época más hermosa del año,
¡Ven!, volquemos nuestros corazones a la dádiva;
extiende tus manos y abre tus brazos cálidos,
que alguien desea ser amado y recordado.
¡Y por éste momento, no sentirse olvidado!
¡Ven!, la clave de la felicidad está en dar,
darse a los demás, ¡Entrega todo tu amor!;
fuera los rencores, ¡Arroja al pasado los errores!
¡Ven!, que los efectos del Amor invadirán tu alma,
podrás robar sonrisas y endulzar los rostros.
Ven, que el regalo del Niñito Jesús es ese:
¡Amar y perdonar!.
Es el momento de dar Amor.
Envió: Perla Mar
MICRO-REFLEXIÓN:
Tienes ambiciones:... de saber..., de acaudillar..., de ser audaz. Bueno. Bien. -Pero... por Cristo, por Amor. - Camino 24.
EVANGELIO DEL DÍA
Segunda Semana del Tiempo Ordinario
«Los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando; y vinieron a decirle: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
Jesús les respondió: ¿Acaso pueden ayunar los convidados a la boda, mientras el esposo está con ellos? Durante el tiempo en que tienen al esposo con ellos no pueden ayunar. Días vendrán en que el esposo les será arrebatado; entonces, en aquellos días, ayunarán. Nadie pone una pieza de paño a un vestido viejo; pues de otro modo la pieza tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce un desgarrón peor. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; pites de lo contrario, el vino rompe los odres, y, se pierden el vino y los odres; por eso, el vino nuevo se echa en odres nuevos.» (Marcos 2,18-22)
I. Jesús, en el Antiguo Testamento la penitencia ocupaba un lugar central como un modo de preparación para la venida del Mesías. «Haced penitencia porque está al llegar el Reino de los Cielos» (Mateo 3,2). El ayuno se había convertido en una práctica habitual de hacer penitencia, tanto para los fariseos como para los discípulos de Juan, y por eso te preguntan: « ¿Cómo es que tus discípulos no ayunan?» «El vino nuevo se echa en odres nuevos.»
Jesús, contigo empieza una nueva etapa: la etapa de los hijos de Dios, de hacer las cosas con libertad, por amor, no como siervos. Lo importante en esta nueva etapa no es la penitencia, sino estar en gracia de Dios, estar con el «esposo.» No es como poner un remiendo nuevo en el traje antiguo. No. Todo es nuevo.
Es la vida sobrenatural -la gracia santificante- la vida de hijos de Dios que nos has ganado en la Cruz y que recibimos a través de los sacramentos. Pero no le quitas a la penitencia y al ayuno la importancia que tienen: «en aquellos días, ayunarán.» Tú mismo nos has dado ejemplo de ayuno durante cuarenta días con cuarenta noches (Mateo 4, 2).
El ayuno, la mortificación, la penitencia, no son el centro de la vida cristiana, pero si son un medio necesario para poder amarte más. «La finalidad última de la penitencia consiste; en lograr que amemos intensamente a Dios y nos consagremos a Él» (Pablo VI).
II. «Ese Cristo, que tú ves, no es Jesús. Será, en todo caso, la triste imagen que pueden formar tus ojos turbios... -Purifícate. Clarifica tu mirada con la humildad y la penitencia. Luego... no te faltarán las limpias luces del Amor. Y tendrás una visión perfecta. Tu imagen será realmente la suya: ¡Él!» (Camino.-212).
Jesús, a veces no te veo bien: no te tengo en cuenta en mis decisiones en el trabajo, en casa o con mis amigos. Tengo una mirada turbia, que no me deja ver nada más que mis propios intereses. Purifícate. Clarifica tu mirada con la humildad y la penitencia. Necesito la humildad para reconocer mis fallos y la penitencia para purificar esos errores. Luego... no te faltarán las limpias luces del Amor.
La mortificación no consiste en hacer cosas espectaculares. Se trata, más bien, de enreciar mi voluntad por amor a Ti, de modo que tenga la libertad de hacer lo que quiera -lo que quieras Tú- y no lo que me dicten mis pasiones. Para ello, basta con pequeños sacrificios: puntualidad y concentración en el estudio, comer un poco menos de lo que me gusta más o un poco más de lo que me gusta menos, no buscar siempre lo más cómodo, etc.
Jesús, la mortificación no es lo más importante, pero si no me esfuerzo en este punto, no podré amarte de verdad. Ayúdame a ser sacrificado, recio; ayúdame a tener una voluntad firme. Que no me olvide de que para verte tal como eres he de tener la mirada clara, y que para ello necesito el espíritu de purificación y de penitencia.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
domingo, 17 de enero de 2010
VALORES
¡Ven!, es momento de dar Amor.
La Navidad, es la época más hermosa del año,
¡Ven!, volquemos nuestros corazones a la dádiva;
extiende tus manos y abre tus brazos cálidos,
que alguien desea ser amado y recordado.
¡Y por éste momento, no sentirse olvidado!
¡Ven!, la clave de la felicidad está en dar,
darse a los demás, ¡Entrega todo tu amor!;
fuera los rencores, ¡Arroja al pasado los errores!
¡Ven!, que los efectos del Amor invadirán tu alma,
podrás robar sonrisas y endulzar los rostros.
Ven, que el regalo del Niñito Jesús es ese:
¡Amar y perdonar!.
Es el momento de dar Amor.
Envió: Perla Mar
MICRO-REFLEXIÓN:
Tienes ambiciones:... de saber..., de acaudillar..., de ser audaz. Bueno. Bien. -Pero... por Cristo, por Amor. - Camino 24.
EVANGELIO DEL DIA
Segunda Semana del Tiempo Ordinario
«Los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando; y vinieron a decirle: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
Jesús les respondió: ¿Acaso pueden ayunar los convidados a la boda, mientras el esposo está con ellos? Durante el tiempo en que tienen al esposo con ellos no pueden ayunar. Días vendrán en que el esposo les será arrebatado; entonces, en aquellos días, ayunarán. Nadie pone una pieza de paño a un vestido viejo; pues de otro modo la pieza tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce un desgarrón peor. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; pites de lo contrario, el vino rompe los odres, y, se pierden el vino y los odres; por eso, el vino nuevo se echa en odres nuevos.» (Marcos 2,18-22)
I. Jesús, en el Antiguo Testamento la penitencia ocupaba un lugar central como un modo de preparación para la venida del Mesías. «Haced penitencia porque está al llegar el Reino de los Cielos» (Mateo 3,2). El ayuno se había convertido en una práctica habitual de hacer penitencia, tanto para los fariseos como para los discípulos de Juan, y por eso te preguntan: « ¿Cómo es que tus discípulos no ayunan?» «El vino nuevo se echa en odres nuevos.»
Jesús, contigo empieza una nueva etapa: la etapa de los hijos de Dios, de hacer las cosas con libertad, por amor, no como siervos. Lo importante en esta nueva etapa no es la penitencia, sino estar en gracia de Dios, estar con el «esposo.» No es como poner un remiendo nuevo en el traje antiguo. No. Todo es nuevo.
Es la vida sobrenatural -la gracia santificante- la vida de hijos de Dios que nos has ganado en la Cruz y que recibimos a través de los sacramentos. Pero no le quitas a la penitencia y al ayuno la importancia que tienen: «en aquellos días, ayunarán.» Tú mismo nos has dado ejemplo de ayuno durante cuarenta días con cuarenta noches (Mateo 4, 2).
El ayuno, la mortificación, la penitencia, no son el centro de la vida cristiana, pero si son un medio necesario para poder amarte más. «La finalidad última de la penitencia consiste; en lograr que amemos intensamente a Dios y nos consagremos a Él» (Pablo VI).
II. «Ese Cristo, que tú ves, no es Jesús. Será, en todo caso, la triste imagen que pueden formar tus ojos turbios... -Purifícate. Clarifica tu mirada con la humildad y la penitencia. Luego... no te faltarán las limpias luces del Amor. Y tendrás una visión perfecta. Tu imagen será realmente la suya: ¡Él!» (Camino.-212).
Jesús, a veces no te veo bien: no te tengo en cuenta en mis decisiones en el trabajo, en casa o con mis amigos. Tengo una mirada turbia, que no me deja ver nada más que mis propios intereses. Purifícate. Clarifica tu mirada con la humildad y la penitencia. Necesito la humildad para reconocer mis fallos y la penitencia para purificar esos errores. Luego... no te faltarán las limpias luces del Amor.
La mortificación no consiste en hacer cosas espectaculares. Se trata, más bien, de enreciar mi voluntad por amor a Ti, de modo que tenga la libertad de hacer lo que quiera -lo que quieras Tú- y no lo que me dicten mis pasiones. Para ello, basta con pequeños sacrificios: puntualidad y concentración en el estudio, comer un poco menos de lo que me gusta más o un poco más de lo que me gusta menos, no buscar siempre lo más cómodo, etc.
Jesús, la mortificación no es lo más importante, pero si no me esfuerzo en este punto, no podré amarte de verdad. Ayúdame a ser sacrificado, recio; ayúdame a tener una voluntad firme. Que no me olvide de que para verte tal como eres he de tener la mirada clara, y que para ello necesito el espíritu de purificación y de penitencia.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
VALORES
"Pocos son los hombres que construyen ciudades, la gran mayoría las habita".
"Pocos son los hombres que proyectan la construcción de un puente, la gran mayoría lo utiliza".
"Pocos son los hombres que levantan rascacielos y fábricas, la gran mayoría trabaja en ellos".
Igual que esos pocos privilegiados, la felicidad llegará a ti cuando TE ATREVAS a explorar... cuando TE ATREVAS a echar los cimientos de grandes estructuras para satisfacer las necesidades de tus semejantes.
Desarrolla dentro de ti la magnífica obsesión de ayudar a tus semejantes a que se ayuden a sí mismos. Motiva a los hombres a que desarrollen y utilicen todo su potencial, y así les estarás ayudando a levantar los cimientos más sólidos y a hacer estructuras gigantescas de sus vidas.
Cuando te hayas atrevido a desarrollar esta obsesión de ayudar a tus semejantes, habrás descubierto el significado de una vida más rica y abundante.
¡Te reto a que lo hagas!
Envió: Rodrigo Villarreal Elosúa
MICRO-REFLEXIÓN:
"Da "toda" la gloria a Dios. -"Exprime" con tu voluntad, ayudado por la gracia, cada una de tus acciones, para que en ellas no quede nada que huela a humana soberbia, a complacencia de tu "yo". ? Camino 784.
EVANGELIO DEL DIA
«Y vino hacia él un leproso que, rogándole de rodillas, le decía: Si quieres, puedes limpiarme. Y compadecido, extendió la mano, le tocó y le dijo: Quiero, queda limpio. Y al momento desapareció de él la lepra y quedó limpio. Le conminó y enseguida lo despidió, diciéndole: Mira, no digas nada a nadie; pero anda, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio. Sin embargo, una vez que se fue, comenzó a proclamar y a divulgar la noticia, hasta el punto de que ya no podía entrar abiertamente en ciudad alguna, sino que se quedaba fuera, en lugares apartados. Pero acudían a él de todas partes.» (Marcos 1, 40-45)
I. Jesús, el leproso de hoy me sugiere una jaculatoria fácil y profunda a la vez: «Si quieres, puedes limpiarme». Con pocas palabras, el leproso manifiesta la fe que te tiene, a la vez que reconoce su enfermedad. Además, es una oración confiada y sin exigencias. El leproso pide con la fe del que sabe que puedes curarle, pero aceptando de antemano tu voluntad: «Si quieres...»
Jesús, si quieres, si es lo que más conviene a mi alma, cúrame. Es una buena jaculatoria que puedo utilizar para pedirte por mi salud o por la de algún ser querido. Pero también la puedo utilizar cuando me doy cuenta de que te he fallado en algo. En vez de desanimarme, puedo aprovechar ese fallo para acercarme más a Ti y decirte con el corazón: Jesús, «si quieres, puedes curarme;» dame más fortaleza, más fe, más constancia, más gracia para no volverte a fallar.«En la vida del espíritu se enferma por el pecado, y es necesaria también una medicina para recobrar la salud. Este remedio es la gracia que se recibe en el sacramento de la penitencia» (Santo Tomás).
Jesús, has previsto un medio concreto para limpiar mis pecados y darme a la vez esa fuerza, esa gracia que necesito para no volver a pecar: el sacramento de la penitencia, la confesión. «A quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos» (Juan 20,23).
II. «Domine!» ¡Señor! , «si vis, potes me mundare» si quieres, puedes curarme. ¡Qué hermosa oración para que la digas muchas veces con la fe del leprosito cuando te acontezca lo que Dios y tú y yo sabemos! No tardarás en sentir la respuesta del Maestro: «volo, mundare!» quiero, ¡sé limpio» (Camino.-142)
Jesús, al instituir el sacramento de la penitencia, has construido una fuente capaz de limpiar todas las enfermedades de mi alma. Y esta fuente está a mi alcance, allí donde haya un sacerdote. Por eso, la oración del leproso -si es sincera me tiene que llevar a confesarme a menudo. Pero no hace falta estar leproso para ir a la confesión.
A veces me parece que no cometo pecados porque tengo poca sensibilidad. No me doy cuenta de tantas cosas buenas que podía -y debía- haber hecho, y que he dejado de hacer por comodidad, por vergüenza, o por falta de presencia de Dios. Por eso es una buena costumbre examinar mi conciencia cada noche preguntándome: ¿qué he hecho bien hoy?, ¿qué he hecho mal?, ¿qué cosas podría hacer mejor? ¿Me he comportado como esperabas de mí?
Gracias al examen de conciencia, descubriré pequeñas faltas que, aunque no me separan de Ti, me impiden seguirte más de cerca. Y me daré cuenta de que necesito acudir a esa fuente de la confesión con frecuencia -cada semana o cada quince días-, para pedirte una vez más: «Si quieres, puedes limpiarme.»
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
VALORES
Para tener Fortaleza, hay que practicarla todos los días, aplica para ello esfuerzo, lucha y trabajo:
Niégate a lo fácil (generalmente en las tentaciones es fácil caer)
Exígete perfección
No te dejes vencer por el desánimo
Esfuérzate en comprender el valor positivo de las mortificaciones
Cuida las pequeñas cosas, los detalles
Afronta con serenidad los acontecimientos
Acepta con paz y alegría las contrariedades de la jornada
Siente la responsabilidad de ser eslabón de una misma cadena
No dejes que te domine la pereza
Responde noblemente a tus propias acciones
SOBRE TODO, SE VALIENTE PARA DEFENDER TU FE
MICRO-REFLEXIÓN:
"Toda nuestra fortaleza es prestada". – Camino 728
EVANGELIO DEL DIA
13 de Enero. MIÉRCOLES
«En cuanto salieron de la sinagoga, fueron a la casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan. La suegra de Simón estaba acostada con fiebre, y enseguida le hablan de ella. Acercándose, la tomó de la mano y la levantó; le desapareció la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer; cuando se puso el sol, llevaban hasta él a todos los enfermos y a los endemoniados; y estaba toda la ciudad agolpada junto a la puerta. Y curó a muchos que padecían diversas enfermedades, y expulsó a muchos demonios, y no les dejaba hablar; porque sabían quién era.
De madrugada, todavía muy oscuro, se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, y allí oraba. Salió a buscarle Simón y los que estaban con él; y, cuando lo encontraron, le dijeron: Todos te buscan. Y les dijo: Vayamos a otra parte, a las aldeas próximas, para que predique también allí, pues para esto he venido. Y pasó por toda Galilea predicando en sus sinagogas y expulsando a los demonios.» (Marcos 1, 29-39)
I. Jesús, «todos te buscan», a veces sin darse cuenta. Algunos se saben enfermos y acuden a Ti para que los cures. Otros te buscan a través del servicio a los demás. Otros buscan la verdad, el camino recto que dé sentido a su vida. Finalmente están los que se buscan a sí mismos: sus placeres, sus éxitos. Van en busca de la felicidad -como todos- pero no se dan cuenta de que sólo Tú eres la fuente de la verdadera alegría.
Jesús, «todos te buscan». Pero no todos son capaces de llegar a Ti por su propio impulso. «Llevaban hasta él a todos los enfermos y a los endemoniados.» Seguramente no todos podrían o querrían ir a verte en un principio; sin embargo, parientes o amigos -que habían visto tus milagros- les llevaron hasta Ti. Sin esa ayuda, no hubieran sido curados.
«Sed profundamente amigos de Jesús y llevad a la familia, a la escuela, al barrio, el ejemplo de vuestra vida cristiana, limpia y alegre. Sed siempre jóvenes cristianos, verdaderos testigos de la doctrina de Cristo. Más aún, sed portadores de Cristo en esta sociedad perturbada, hoy más que nunca, necesitada de Él. Anunciad a todos con vuestra vida que sólo Cristo es la verdadera salvación de la humanidad» (Juan Pablo II).
II. «Cuando trataban de «pescarte», te preguntabas de dónde sacaban aquella fuerza y aquel fuego que todo lo abrasa. -Ahora, que haces oración, has advertido que ésa es la fuente que rezuma alrededor de los verdaderos hijos de Dios» (Surco.-455). Jesús, la oración es la mejor arma -la única- para hacer apostolado. Porque ¿cómo podré llevarte almas si no estoy primero unido a Ti? Nadie da lo que no tiene. Y aunque en un primer momento de emoción parezca que hago mucho si me muevo mucho, pronto me daré cuenta de que sólo hago mucho cuando rezo mucho.
Jesús, hoy me das un buen ejemplo: «De madrugada, todavía muy oscuro, se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, y allí oraba.» Tal era el ajetreo, que tienes que levantarte antes que los demás para poder hacer la oración. Que no me excuse, Jesús, diciendo que no tengo tiempo para rezar. Tú tampoco lo tenias, pero lo buscabas, porque sabías que sin oración, sin esa unión con el Padre, tu predicación «por toda Galilea» tendría menos fruto.
Jesús, que me convenza una vez más de que la oración es la fuente que rezuma alrededor de los verdaderos hijos de Dios. Tú, que eres el Hijo de Dios, me has dado ejemplo con tu propia vida, buscando esos momentos de tranquilidad -«en un lugar solitario»- para hablar confiadamente con tu Padre Dios.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
VALORES
Una mujer fuerte hace ejercicios todos los días para mantener su cuerpo en forma...
mientras que una mujer de fortaleza se arrodilla a orar, para mantener su alma en forma...
Una mujer fuerte teme a nada... mientras una mujer de fortaleza demuestra valor en medio de su temor...
Una mujer fuerte a nadie permite que le quite lo mejor de ella... mientras que una mujer de fortaleza da lo mejor de si a todos...
Una mujer fuerte comete errores y los evita en el futuro... mientras una mujer de fortaleza se da cuenta que los errores en la vida también pueden ser bendiciones de Dios, y aprende de ellos...
Una mujer fuerte camina con pasos seguros... mientras una mujer de fortaleza sabe que Dios la ayudara si cae...
Una mujer fuerte muestra en su rostro una expresión de confianza... mientras una mujer de fortaleza muestra una expresión de gracia...
Una mujer fuerte tiene fe en que tiene fuerza suficiente para el viaje... mientras una mujer de fortaleza tiene fe que el viaje le hará mas fuerte...
Envió: Tessy Loera
MICRO-REFLEXIÓN:
"Tu reciedumbre, para defender el espíritu y las normas del apostolado en que trabajas, no debe flaquear por falsa humildad. -Esa reciedumbre no es soberbia: es virtud cardinal de fortaleza". ?Camino 610.
EVANGELIO DEL DIA
«Entran en Cafarnaún; y, al llegar el sábado, fue a la sinagoga y enseñaba. Y quedaban admirados de su doctrina, pues les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas.
Se encontraba entonces en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu inmundo, y decía a gritos: ¿Qué hay entre nosotros y tú, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? ¡Sé quién eres tú: el Santo de Dios! Y Jesús le conminó diciendo: Calla, y sal de él. Entonces, el espíritu inmundo, zarandeándolo y dando una gran voz, salió de él. Y se quedaron todos estupefactos, de modo que se preguntaban entre sí diciendo: ¿Qué es esto? Una doctrina nueva con potestad. Manda incluso a los espíritus inmundos y le obedecen. Y su fama corrió pronto por doquier en toda la región de Galilea.» (Marcos 1, 21-28)
I. Jesús la gente sencilla empieza a darse cuenta de que Tú no eres un escriba más, que conoce bien las Escrituras y ya está. Tus enseñanzas no son las explicaciones y casuísticas habituales: Tú enseñas verdades que tienen aplicación en la vida de cada uno, en mi vida, y que son exigentes. No te quedas en el discurso sentimental, abstracto o demasiado general para llevarlo a la práctica. «Tú tienes palabras de vida eterna» (Juan 6,68).
Jesús, hoy se habla mucho de paz, amor, libertad, igualdad; pero no siempre de modo concreto. La Iglesia, siguiendo tu mandato, enseña verdades exigentes en concreto; por eso habla de mandamientos de virtudes y de pecados que no siempre se acomodan al gusto de un mundo materializado y egoísta. Y como te pasó a Ti en la sinagoga, hay gente que protesta: «¿Qué hay entre nosotros y tú, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos?»
Jesús, algunas personas dicen que tienen fe pero no creen en la Iglesia. Sin embargo, la Iglesia no hace más que repetir tu doctrina: y la repite «como quien tiene potestad», porque la ha recibido directamente de Ti. «El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo; es decir a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma» (CEC-85).
II. La fidelidad al Romano Pontifico implica una obligación clara y determinada: la de conocer el pensamiento del Papa, manifestado en Encíclicas o en otros documentos, haciendo cuanto esté de nuestra parte para que todos los católicos atiendan al magisterio del Padre Santo, y acomoden a esas enseñanzas su actuación en la vida» (Forja.-633).
Jesús, la Iglesia enseña con la ayuda del Espíritu Santo; por eso no se deja llevar por las modas, ni por las soluciones más cómodas o más populares en un momento determinado. En concreto, el Papa tiene una especial asistencia divina para ser tu cabeza visible en la tierra. Quieres que le escuche como te escuchaba aquella gente de Cafarnaún: «Y quedaban admirados de su doctrina, pues les enseñaba como quien llene potestad.»
Hoy el Papa está hablando muy claro sobre temas importantes de moral y de doctrina: el aborto, los anticonceptivos, la paz entre los pueblos, la doctrina social, la necesidad de la Confesión y de los demás sacramentos, la importancia de la oración, la necesidad de abundantes vocaciones.
Jesús, hazme más responsable: que me dé cuenta de que tengo la obligación clara y determinada de conocer el pensamiento del Papa. Un buen punto de referencia en temas doctrinales es el Catecismo, pues recoge todo lo que un católico debe conocer y practicar. Solo conociendo y viviendo yo primero lo que manda la Iglesia podré luego hacer lo que esté de mi parte para que todos los católicos atiendan al magisterio del Padre Santo, y acomoden a esas enseñanzas su actuación en la vida.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
VALORES
Hace algún tiempo estaba leyendo acerca de un experto en temas de administración del tiempo. Un día este experto estaba hablando a un grupo de estudiantes y busco algo que les quedara por siempre a estos jóvenes.
Se paro enfrente a todos con una olla de cerámica con boca ancha, la colocó sobre la mesa y tomó una docena de piedras grandes y las fue colocando dentro de la olla. Cuando la olla estuvo llena y no cabía una piedra mas, pregunto: ¿Esta llena la olla?
- Todos en la clase contestaron: "siiiiiii"
Dijo - ¿Si?: "¿De verdad?"
Entonces tomo un cubo con grava y empezó a vaciar su contenido en la olla hasta que esta se fue colocando en los huecos que existían entre las piedras mas grandes hasta que ya no pudo entrar una más.
El pregunto: "¿esta llena ahora?"
Alguien del grupo contestó=":" "Probablemente no"
"¡Bien!" exclamo.
Enseguida tomo una cubeta con arena y la vació dentro de la olla de tal manera que la arena cubrió los huecos dejados por las piedras y la grava y ya no cupo más.
Pregunto: "¿esta llena ahora?"
"¡Nooo!" exclamo el grupo
"¡Excelente!" les dijo a la vez que vaciaba una jarra con agua en el interior y esta era absorbida por la arena.
"¿Cuál es el punto de este ejemplo?"
Un estudiante comento: El punto es que no importa que tan llena este tu agenda, si te esfuerzas habrá cabida para algo más.
"No, -contestó el expositor-. El punto que nos ilustra esto es que sino colocas las piedras grandes en primer lugar, no podrás hacerlo después"
+Que son para ustedes las piedras grandes en su vida?
+Un proyecto pendiente de lograr?, +Tiempo de calidad con tu familia?
+Tu fe?, +Una causa justa?, +Tus finanzas?, +Tus estudios?
Recuerden: "Pongan las piedras grandes de su vida primero ya que no podrán colocarlas después"
Envió: Mauricio González De Paúl
MICRO-REFLEXIÓN:
"¿No te alegra si has descubierto en tu camino habitual por las calles de la urbe otro Sagrario!?" - Camino 270.
EVANGELIO DEL DIA
«Después de haber sido apresado Juan, llegó Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios, y diciendo: El tiempo se ha cumplido y está cerca el Reino de Dios; haced penitencia y creed en el Evangelio. Y, al pasar junto al mar de Galilea, vio a Simón, y a Andrés, el hermano de Simón, que echaban las redes en el mar; pues eran pescadores.
Y les dijo Jesús: Seguidme, y os haré pescadores de hombres. Y, al instante, dejaron las redes y le siguieron. Y avanzando un poco, vio a Santiago el de Zebedeo y a Juan, su hermano, que remendaban las redes en la barca. Y en seguida los llamó. Y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.» (Marcos 1, 14-20).
I. Hoy empieza lo que la Iglesia llama el tiempo ordinario. Este tiempo ocupa las partes del año que no son Adviento, Navidad, Cuaresma o Pascua. Parece que durante este tiempo -que es la mayor parte del año- no pasa nada importante, y que por ello recibe el nombre de «ordinario».
Sin embargo, Jesús, Tú quieres enseñarme a convertir lo ordinario en extraordinario; lo que parece que no tiene valor, en joya de gran precio. Pero ¿cómo puedo aprender a hacer esto? «Haced penitencia y creed en el Evangelio.» Para convertir lo ordinario en extraordinario -lo humano en divino- he de comenzar por convertirme yo primero: he de dejar de ser tan mundano y mirar a Dios cara a cara, con la mirada limpia. Y para poder convertirme de verdad necesito hacer oración. «En la oración tiene lugar la conversión del alma hacia Dios, y la purificación del corazón» (San Agustín).
Jesús, si trato de hacer la oración cada día, Tú podrás acercarte a mí y -como a los apóstoles- me dirás: sígueme. Si quiero de verdad ser cristiano, si quiero aprender de Ti, parecerme a Ti, he de seguirte más de cerca. Y para seguirte, seguramente tendré que dejar cosas en el camino: esas redes que me atan a mis planes y deseos personales, tal vez lícitos, pero excesivamente egoístas para un apóstol.
II. «No tengas miedo, ni te asustes, ni te asombres, ni te dejes llevar por una falsa prudencia. La llamada a cumplir la Voluntad de Dios -también la vocación- es repentina, como la de los Apóstoles: encontrar a Cristo y seguir su llamamiento... -Ninguno dudó: conocer a Cristo y seguirle fue todo uno» (Forja.-6).
Jesús, en el Evangelio aparecen personajes que te buscan, haciendo tal vez largos viajes para encontrarte, como los Reyes de oriente. Otros envían mensajeros. Alguno, como el paralítico, es llevado a Ti por sus amigos. También están los que te encuentran sin querer, como Simón de Cirene cuando es obligado a llevar tu Cruz. Hoy, el Evangelio habla de un caso distinto a todos estos: Tú mismo te acercas y llamas.
Jesús, te has metido en mi vida casi sin darme cuenta. Yo he hecho bien poco por buscarte, por conocerte. Pero te has acercado a mi orilla y, como a los apóstoles, me has dicho: sígueme. En otras palabras: Tú, en medio de tus circunstancias personales, también estás llamado a ser santo, a ser otro Cristo. Y tras el primer sobresalto, parece que me dices: «No tengas miedo ni te asustes, ni te asombres, ni te dejes llevar de una falsa prudencia.»
Jesús, me doy cuenta de que, por ser cristiano, quieres que sea santo, apóstol tuyo «-pescador de hombres-» en mi familia, en mi trabajo, entre mis amigos y conocidos. Que no dude, que no me quede en mi barca -en mi vida, en mis cosas-; que te siga de cerca. Y entonces, me enseñarás a vivir lo ordinario -mi vida ordinaria- de modo extraordinario.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
VALORES
Una vez vi un bonito reloj y me aproximé para verlo más de cerca. Debajo del reloj, había una pregunta curiosa que decía:
¿Qué hora es?, Estas tres palabras unidas forman una gran pregunta para nuestras vidas.
Luego de leer esta pregunta, vinieron a mi mente muchas respuestas para cada persona, como por ejemplo:
- Es Hora de Perdonar, es la respuesta de las personas que a lo largo de los años han vivido odiando a alguien.
- Es Hora de Arrepentirse puede ser la respuesta de los pecadores.
- Es Hora de Olvidar, responderá alguien que vive de recuerdos, pensando en el pasado, amarrado al pasado, atrapado en el pasado.
- Es Hora de Dar, tendría que responder una persona que ha sido mezquina, que ha sido egoísta y se ha olvidado del prójimo.
- Es hora de ser Humilde, seria la respuesta de las personas orgullosas
- Es hora de estar alegres, por la esperanza que tenemos (Romanos 12,12) sería la respuestas de miles que viven tristes y sin esperanza.
- Es hora de buscar la Paz, - Es hora de buscar la Armonía, tendrían que responder los que viven en guerra, buscando la violencia.
- Es hora de ser Valientes y Trabajadores, tendrían que responder los perezosos y flojos.
- Es hora de seguir el Camino La Verdad y La vida, dirían los que están perdidos
- Es hora de seguir al Buen Pastor, dirían las ovejas descarriadas
- Es hora de buscar la Luz, exclamarían los que viven en la oscuridad
- Es hora de Ayunar,
- Es hora de la Penitencia,
- Es hora de la Limosna, dirían los feligreses en Cuaresma.
- Es hora de Buscar a Dios, dirán también muchos, para la pregunta
"¿Qué hora es?"
Existen muchas y diversas respuestas. Hay diferentes maneras de contestar, pero de manera particular la respuesta que yo daría, mi respuesta preferida, la que más me emociona es:
ES HORA de: "AMAR A DIOS con todo nuestro CORAZÓN, con toda nuestra ALMA, con toda nuestra MENTE y con todas nuestras FUERZAS (Mc 12,29) "Por gracia de Dios, nosotros tenemos aún un Reloj, el reloj de nuestra vida.
Aún nos queda el tiempo necesario para responder adecuadamente a la pregunta:
¿Qué hora es? Responde con tu vida a esta pregunta, con tus acciones; responde con buenas obras. Un consejo: Durante el resto de tu vida, prepara la repuesta que salvará tu vida.
Si aprovechas el reloj de la vida y aprendes a responder a esta pregunta, cuando mueras y te encuentres ante el tribunal de Cristo, a ti te corresponderá hacer esta pregunta. Sí, en efecto, probablemente cuando llegues asombrado por el cambio de estado, preguntarás:
¿Qué hora es Señor? Y si en la vida terrenal aprendiste a responder a esta pregunta, Jesucristo seguro te responderá:
Es hora de la ETERNIDAD, Es hora de la VIDA ETERNA
Envió: Perla Mar
MICRO-REFLEXIÓN:
"¿Que cuál es el secreto de la perseverancia? El Amor. -Enamórate, y no "le" dejarás".
EVANGELIO DEL DIA
«Al desembarcar, vio Jesús una gran multitud, y se llenó de compasión, porque estaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles muchas cosas. Y cuando ya se hizo muy tarde, se acercaron sus discípulos y le dijeron: El lugar es desierto y la hora es ya avanzada; despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos de alrededor; y compren algo de comer. Y les respondió: Dadles vosotros de comer. Y le dicen: ¿Es que vamos a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer? El les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo. Y habiéndolo visto, dicen: Cinco, y dos peces.
Entonces les mandó que acomodaran a todos por grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los daba a sus discípulos para que los distribuyesen; también repartió los dos peces para todos. Y comieron todos hasta que quedaron satisfechos. Y recogieron doce cestos llenos de los trozos de pan y de los peces. Los que comieron los panes eran cinco mil hombres». (Marcos 6, 34-44)
I. Jesús, querías ir con tus discípulos a «un lugar apartado para descansar un poco» pues no os dejaban tiempo ni para comen. Pero cuando llegas al «lugar apartado», una multitud te espera. Y te quedas con ellos hasta que «se hizo muy tarde» para seguir explicándoles «muchas cosas». ¡Qué ejemplo de afán apostólico, de ese deber que tengo como cristiano de dar doctrina! Cuando veo tanta gente a mi alrededor que no te conoce, o que te conoce sólo a medias, me debería pasar como a Ti: llenarme de compasión porque están «como ovejas sin pastor».
En cambio, tal vez me he acostumbrado a que mis familiares, amigos y conocidos no vivan cristianamente. O a lo mejor no me he acostumbrado pero, aunque me sepa mal, ¿qué puedo hacer yo? «No puedes decir que te es imposible atraer a los demás. Si eres verdadero cristiano, es imposible que esto suceda. (...) Si afirmas que un cristiano no puede ser útil, deshonras a Dios y le calificas de mendaz. Le resulta más fácil a la luz convertirse en tinieblas que al cristiano no irradiar. No declares una cosa imposible cuando es precisamente lo contrario lo que es imposible» (San Juan Crisóstomo).
Como a los apóstoles, me dices: «Dadles vosotros de comer» Ya sabes que me faltan los medios, ya sabes que soy muy poca cosa para enseñarle a nadie cómo debe comportarse. Pero me pides que ponga los medios a mi alcance, esos «cinco panes y dos peces»: rezar y mortificarme por aquella persona; hablar a solas con ella, con sencillez; dejarlo algún libro que le pueda ayudar; presentarle a un sacerdote o a otra persona con la que pueda aclarar sus dudas; darle buen ejemplo con mi propia conducta; etc... Esos son los «cinco panes y dos peces» que tengo. Tú pondrás el resto.
II. «Si le ayudas, aunque sea con una nadería, como hicieron los Apóstoles, El está dispuesto a obrar milagros, a multiplicar los panes, a cambiar las voluntades, a dar luz a las inteligencias más oscuras, a hacer -con una gracia extraordinaria- que sean capaces de rectitud los que nunca lo han sido. Todo esto... y más, si le ayudas con lo que tengas» (Forja.-675).
Jesús, lo primero que me pides es que tenga algo para ayudarte. Si no rezo; si no hago lo que debo; si no tengo afán de servicio; si no cuido mi vida sobrenatural; si no tengo prestigio como persona honrada y trabajadora, ¿qué tengo? Y con cero panes, Tú no harás nada, porque el cero no se puede multiplicar.
Además, me pides que lo que tenga lo ponga a tu servicio. ¿Qué hubiera pasado si el muchacho que tenía los panes y los peces, se los hubiera guardado para él? No habría habido milagro. Que sepa entregar esos talentos que, en el fondo, son tuyos. Que no quiera tener, triunfar, estar contento, vivir en paz... sólo para mí.
Jesús, aunque esté cansado por las diversas ocupaciones del día, ayúdame a no dejar pasar ni una oportunidad de dar doctrina. Que no me acostumbre al error de los que me rodean; y para ello, que viva siempre cerca de Ti.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
VALORES
EL CUARTO REY MAGO
Cuenta la historia que hubo un cuarto rey mago, que llego tarde a la cita con los otros tres por ayudar a un anciano.
Por sus medios se desplazo a Belén, pero la Sagrada Familia había partido a Egipto, en donde intento buscarlos fructuosamente, pero siempre se enredaba ayudando a algún necesitado.
Vuelto a su lugar de origen, los tres Reyes Magos le contaron sobre el niño Jesús, y en su corazón prometió encontrarle.
Cuando después de 30 años oyó del profeta de Galilea, quiso verle.
Desafortunadamente, nunca llegaba en el momento oportuno por arreglar las miserias que iba encontrando en el camino.
Por fin, ya anciano alcanzo a Jesús subiendo al Gólgota, y de dijo: "Toda mi vida te he buscado sin poder encontrarte". Jesús contesto: "No necesitabas buscarme, porque tu siempre estuviste a mi lado".
MICRO-REFLEXIÓN:
"Ahí lo tienes: es Rey de Reyes y Señor de Señores. -Está escondido en el Pan. Se humilló hasta esos extremos por amor a ti" - Camino 538.
EVANGELIO DEL DIA
La Epifanía del Señor
«Nacido Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle. Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y con él toda Jerusalén. Y, reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les interrogaba dónde había de nacer el Mesías.
En Belén de Judá, le dijeron, pues así está escrito por medio del Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ciertamente la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel. Entonces Herodes, llamando en secreto a lo Magos, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella; y les envió a Belén, diciéndoles: Id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para ir yo también a adorarle.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha. Y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Y, habiendo recibido en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino». (Mateo 2, 1-12)
I. « ¿Dónde está el Rey? ¿No será que Jesús desea reinar; antes que nada en el corazón, en tu corazón? Por eso se hace Niño, porque ¿quién no ama a una criatura pequeña? ¿Dónde está el Rey? ¿Dónde está el Cristo que el Espíritu Santo procura formar en nuestra alma? No puede estar en la soberbia que nos separa de Dios, no puede estar en la falta de caridad que nos aísla. Ahí no puede estar Cristo; ahí el hombre se queda solo.
A los pies de Jesús Niño, en el día cíe la Epifanía, ante un Rey sin señales exteriores de realeza, podéis decirle: Señor, quita la soberbia de mi vida; quebranta mi amor propio, este querer afirmarme yo e imponerme a los demás. Haz que el fundamento de mi personalidad sea la identificación contigo.
II. Dios nos ha llamado clara e inequívocamente. Como los Reyes Magos, hemos descubierto una estrella, luz y rumbo, en el cielo del alma. «Hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle».
Es nuestra misma experiencia. También nosotros advertimos que, poco a poco, en el alma se encendía un nuevo resplandor: el deseo de ser plenamente cristianos; si me permitís la expresión, la ansiedad de tomarnos a Dios en serio. Hace falta una recia vida de fe para no desvirtuar esta maravilla, que la Providencia divina pone en nuestras manos. Fe como la de los Reyes Magos: la convicción de que ni el desierto, ni las tempestades, ni la tranquilidad de los oasis nos impedirán llegar a la meta del Belén eterno: la vida definitiva con Dios.
Un camino de fe es un camino de sacrificio. La vocación cristiana no nos saca de nuestro sitio, pero exige que abandonemos todo lo que estorba al querer de Dios. La luz que se enciende es sólo el principio; hemos de seguirla, si deseamos que esa claridad sea estrella, y luego sol. Ocurre en determinados momentos de nuestra vida interior, casi siempre por culpa nuestra, lo que pasó en el viaje de los Reyes Magos: que la estrella desaparece ¿Qué hacer entonces?
Seguir los pasos de aquellos hombres santos: preguntar. Si alguna vez perdéis la claridad de la luz, recurrid siempre al buen pastor. Si no se pierde la fe, si se mantiene la esperanza en Jesucristo que estará con nosotros hasta la consumación de los siglos, la estrella reaparece. Y, al comprobar una vez más la realidad de la vocación, nace una mayor alegría». (Es Cristo que pasa.-31-35).
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA
VALORES
EL REGALO DE LOS REYES MAGOS
Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
- ¿papá?
- Sí hija, cuéntame
- Oye quiero...que me digas la verdad
- Claro hija. Siempre te la digo.- Respondió el padre un poco sorprendido
- Es que..- titubeó Cristina
- Dime hija, dime.-
- Papá ¿existen los Reyes Magos?.
- El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?.
- La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no se, papá, que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tu no me engañas, pero como las niñas dicen eso.
- Mira hija efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad?- , cortó la niña con los ojos humedecidos.- ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, - respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina
- Entonces no lo entiendo papá.-
- Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla.- dijo el padre mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño!. Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.-
- ¡Oh, sí!.- exclamó Gaspar.- Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer.
No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
- Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo.
El Niño Jesús que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor!- dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero... no podemos tener tantos pajes... no existen tantos.-
- No os preocupéis por eso - dijo Dios - yo os voy a dar , no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.-
- ¡Sería fantástico! ¿pero cómo es posible? - dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben de querer mucho a los niños ?- preguntó Dios.
- Sí claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?-
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje - respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen.
También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordaran que gracias a los Tres Reyes Magos todos son mas felices.
- Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
- Y corriendo se dirigió a su cuarto regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
- Y todos se abrazaron mientras a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.
Envió: Alian y Willie (España)
MICRO-REFLEXIÓN:
"¡La fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible!".
Envió: Ramón Mitre
EVANGELIO DEL DIA
«Al día siguiente determinó encaminarse hacia Galilea y encontró a Felipe. Y le dijo Jesús: Sígueme. Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Encontró Felipe a Natanael y le dijo: Hemos encontrado a aquél de quien escribieron Moisés en la Ley, y los Profetas: Jesús de Nazaret, el hijo de José. Entonces le dijo Natanael: ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Le respondió Felipe: Ven y verás.
Vio Jesús a Natanael que venía y dijo de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay doblez. Le contestó Natanael: ¿De qué me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas en la higuera, yo te vi. Respondió Natanael: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Contestó Jesús: ¿Porque te he dicho que te ví bajo la higuera crees? Cosas mayores verás. Y añadió: En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar en torno al Hijo del Hombre». (Juan 1, 43-51)
I. Jesús, hoy considero la llamada de dos nuevos apóstoles: Felipe y Natanael (también conocido como Bartolomé). Al primero lo llamas directamente: «Sígueme». Pero para llamar al segundo, cuentas con la ayuda de Felipe, su amigo, para que te lo traiga. Este es un claro ejemplo de apostolado cristiano. Felipe tenía la necesidad de comunicar a su amigo la alegría de haberte encontrado.
Del mismo modo, si realmente te encuentro, Jesús, es natural que intente llevarte a mis amigos para que también ellos te encuentren. Pero he de empezar por encontrarte de verdad, porque «sin una vida interior sólida, sin una auténtica unión con Jesucristo, sin piedad verdadera, no se puede ser apóstol» (San Pío X). También era natural la fría acogida del amigo. Natanael no cree en un principio el mensaje de Felipe. Es lógico, porque Natanael aún no te conocía.
Cuando hablo de Ti a mis amigos, a veces recibo la misma respuesta de escepticismo. Es la hora de decir, como Felipe: «ven y verás»; y llevar al amigo a los sacramentos o a hablar con un sacerdote. Y, aunque no venga convencido, como no lo estaba Natanael cuando fue a verte llevado por Felipe, si es amigo, vendrá por amistad. Y, cuando se encuentre cara a cara contigo, podrá decir también: «Tú eres el Hijo de Dios.»
II. Mientras hablábamos, afirmaba que prefería no salir nunca del chamizo donde vivía, porque le gustaba más contar las vigas de «su» cuadra que las estrellas del cielo. -Así son muchos, incapaces de prescindir de sus pequeñas cosas, para levantar los ojos al cielo: ¡ya es hora de que adquieran una visión de más altura! (Surco.-116). «¿Porque te he dicho que te vi bajo la higuera crees? Cosas mayores verás».
Jesús, a veces tengo una visión pequeñita, encogida, ridícula de lo que es ser cristiano. Y me quedo en mis cositas sin importancia: en mis preocupaciones de aquí abajo. Me paso el tiempo comparando marcas de ropa, escuchando el último disco de mi grupo favorito, probando unos nuevos videojuegos, etc. No es que esté mal, Señor, pero a veces me quedo sólo en eso, en «la higuera»,y no miro más allá. Ayúdame a «levantar los ojos al cielo» para poder ver «el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar en torno al Hijo del Hombre.»
Jesús, al hablar contigo, mis ideales se ensanchan. No me conformo ya con «ir tirando»; sacar aprobadillos para no tener que estudiar en verano; llegar cuanto antes al fin de semana para salir; tener una moto más potente que la de mis amigos: ir a la mía. Necesito ser útil: servir a los demás; hacer las cosas lo mejor posible por amor a Ti; entregarme más al ideal cristiano de la santidad; hacer lo posible para que el mundo te conozca mejor, y sepa que has nacido y has muerto por nosotros, por amor.
Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA