"No basta con que digamos: Yo amo a Dios pero no amo a mi prójimo. San Juan dice que somos mentirosos si afirmamos que amamos a Dios y no amamos a nuestro prójimo. Es muy importante para nosotros darse cuenta de que el amor para que sea auténtico tiene que doler." Madre Teresa de Calcuta
martes, 29 de septiembre de 2009
VALORES
UNA NOTA DE SOLEMNIDAD
Si alguien comienza una y otra vez a vivir bien el presente en su vida, advierte que con el tiempo ? aunque no lo haga con una intención particular ? sus acciones adquieren una nota de solemnidad. Entonces se observa que la vida de ese hermano se apoya en un único soporte sobrenatural: el amor a Dios. Al mismo tiempo, sin embargo, esa misma nota de solemnidad caracteriza profundamente cada una de sus actividades haciendo que su existencia resulte muy colorida. Y en consecuencia su fisonomía espiritual se va poniendo a foco con creciente precisión.
De él se puede decir, por ejemplo, que está sumergido en Dios en la oración; libre y alegre en compañía; preciso en su deber; exigente consigo mismo; fraterno con todos; intransigente en la disciplina de quien depende de él; misericordioso con quien cae; convencido como una roca de su nada y de la omnipotencia de Dios; insatisfecho muchas veces de cuanto hace, pero siempre dispuesto a esperar y a volver a comenzar.
Es justamente este eterno volver a comenzar, propio de la vida humana traumatizada por el pecado original, lo que ayuda al alma a revestirse de algo que tiene continuidad, aún en la variedad de las acciones. Y esto huele de santidad; al principio poco, pero luego cada vez más. Porque santo es aquel que no vive más en si mismo, en la propia voluntad, sino que se ha mudado a Otra.
Envió: Diego Esteban Zarate Aguilar
MICRO-REFLEXIÓN:
"Ama a Dios, es increíble la felicidad que encuentras."
Envió: Romina Jiménez
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