domingo, 29 de noviembre de 2009

EVANGELIO DEL DIA

30 de Noviembre. LUNES

Primera Semana de Adviento

«Al entrar en Cafarnaún se le acercó un centurión y, rogándole, dijo: Señor mi criado yace paralítico en casa con dolores muy fuertes. Jesús le dijo: Yo iré y lo curaré. Pero el centurión le respondió: Señor no soy digno de que entres en mi casa; basta que lo mandes de palabra y mi criado quedará sano.

Pues yo, que soy un hombre subalterno con soldados a mis órdenes, digo a uno: ve, y va; y a otro: ven, y viene; y a mi siervo: haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús se admiró y dijo a los que le seguían: En verdad os digo que en nadie de Israel he encontrado una fe tan grande. Yo os digo que muchos de Oriente y Occidente vendrán y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos». (Mateo 8, 5-11)


I. Yo iré y lo curaré.

Jesús, ¡cuántas ganas tienes de hacer el bien! Hay una persona con dolores muy fuertes y ese dolor te remueve. Pero, ¿no sabías que el criado del centurión estaba enfermo antes de que te lo dijera su amo? ¿Por qué no habías ido antes? ¿No había más gente sufriendo dolores fuertes en Cafarnaún?

Jesús, empiezo a prepararme para tu nacimiento y veo que desde Belén hasta la Cruz no rehúyes el dolor ni el sufrimiento: ni el tuyo ni el de los tuyos. José no encuentra sitio en la posada; Herodes os persigue; Maria sufre cuando te «pierdes» en el Templo.

Podías haber evitado todo, pero no lo haces. ¿Por qué? "Al liberar a algunos hombres de los males terrenos del hambre, de la injusticia, de la enfermedad y de la muerte, Jesús realizó unos signos mesiánicos; no obstante, no vino para abolir todos los males aquí abajo, sino a liberar a los hombres de la esclavitud más grave, la del pecado, que es el obstáculo en su vocación de hijos de Dios y causa de todas sus servidumbres humanas" CEC 549.

Jesús, no evitas el sufrimiento sino el pecado. Maria es concebida sin pecado. Tú te hiciste igual al hombre en todo menos en el pecado. Perdonas los pecados al paralítico antes de curarle de su enfermedad: "tus pecados te son perdonados" Lucas 5,20. ¿No será que el sufrimiento no es un mal, y en cambio el pecado sí? Si quiero prepararme bien para tu venida, debo empezar por rechazar el pecado con todas mis fuerzas.


II. "Lázaro resucitó porque oyó la voz de Dios: y en seguida quiso salir de aquel estado. Si no hubiera «querido» moverse, habría muerto de nuevo. Propósito sincero: tener siempre fe en Dios; tener siempre esperanza en Dios; amar siempre a Dios..., que nunca nos abandona, aunque estemos podridos como Lázaro". Forja. 211. "En verdad os digo que en nadie de Israel he encontrado una fe tan grande". Y por eso, Jesús, puedes hacer el milagro. "Propósito sincero: tener siempre fe en Dios".

Jesús, quiero moverme, quiero salir de este estado mortecino o muerto- en el que me encuentro. Quiero oír tu voz, tu llamada, y salir del mundo de mis miserias, de mis egoísmos, de mis envidias, de mis planes y proyectos personales en los que no cabe Dios ni los demás. Mi alma yace quizá un poco paralítica porque no tiene fuerza para vencer la comodidad, la vanidad, la sensualidad, el egoísmo. "Yo iré y lo curaré".

Jesús, vas a venir al mundo para salvarme, pero aún "no soy digno de que entres en mi casa". Quiero prepararme bien. Quiero aprender a amarte. Y veo que lo primero que debo hacer es limpiarme, rechazar verdaderamente el pecado, empezando por acudir al sacramento de la confesión.

Jesús, vas a venir al mundo para salvar a todos los hombres. No sólo a los de Israel: "muchos de Oriente y Occidente vendrán y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos". No haces grupitos, buscas a todos: sabios y menos sabios, ricos y pobres, sanos y enfermos. Has venido a salvar a todos y por eso de todos esperas una respuesta. Que sepa responder con fe, con mi vida de cristiano, a esa muestra tan grande de amor que es tu Encamación: la demostración más clara de que Tú no me abandonas.


30 Noviembre. SAN ANDRÉS APÓSTOL

«Mientras caminaba junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, pues eran pescadores. Y les dijo: Seguidme y os haré pescadores de hombres. Ellos, al instante, dejaron las redes y le siguieron. Pasando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y Juan su hermano, que estaban en la barca con su padre Zebedeo remendando sus redes; y los llamó. Ellos, al instante, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron». (Mateo 4, 18-22)


I. El Evangelista narra en estos versículos la llamada de Jesús a algunos de los que formarían parte del Colegio Apostólico. Jesús busca a las personas que había de vincular a su labor. Busca colaboradores para llevar a cabo su misión de Salvación y Redención.

Varios detalles:

+ Y los busca habituados al trabajo, acostumbrados al esfuerzo y lucha constantes, sencillos de costumbres.

+ Es Jesús quien elige; se metió en la vida de los Apóstoles, como se mete en la nuestra, sin pedir permiso: Él es nuestro Señor.

+ Una cosa digna de tener en cuenta: Por encima de los defectos humanos -que los Evangelios no disimulan- resalta, sin duda y de modo ejemplar, la generosidad y la prontitud con que los Apóstoles respondieron a la llamada de Cristo.

+ Entrega generosa y libre. La simple invitación al seguimiento bastó para ponerse incondicionalmente a disposición del Maestro.

+ Son de resaltar las palabras con que la Sagrada Escritura describe la entrega inmediata de estos Apóstoles: Pedro y Andrés "inmediatamente" dejaron las redes y le siguieron. Del mismo modo, Santiago y Juan "inmediatamente" dejaron la barca y a su padre y le siguieron...

+ Estos hombres fueron generosos en responder al Señor.

+ Deciden seguirle del todo, sin condiciones, sin cálculos, sin reservas.

II. Dios pasa y llama. Si no se le responde al instante, Él puede seguir su camino y nosotros perderlo de vista. Sería triste que nos quedásemos atrás, por querer seguirle llevando con nosotros muchas cosas que no serán sino estorbo y peso muerto. Pensemos si nosotros respondemos con la misma generosidad y prontitud que lo hicieron estos Apóstoles.

Porque cada hombre nace con una vocación; y como la vida nuestra en la tierra es corta, hemos de aprovechar muy bien la capacidad de amar de nuestro corazón.

Porque la vocación es lo que da sentido a todo. Acabo con unas palabras de un autor moderno: (San Josemaría Escrivá: "También hoy, Jesús pasa por las orillas de nuestro mar en busca de nuevos colaboradores para que extiendan su reino. No te hagas el sordo; sé generoso para colaborar en su misión de construir un mundo fundado en el evangelio y en la paz, en la justicia y en la fraternidad entre todos los hombres".

Comentario realizado por Pablo Cardona.
Fuente: Una Cita con Dios, Tomo VI, EUNSA

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