domingo, 29 de noviembre de 2009

VALORES


YO PUEDO ESPERAR

El fin de semana pasado, durante mi clase de catecismo uno de mis niños me sorprendió. Sabes sólo tenía 5 niños inscritos y compre 6 regalos por si llegaba uno más. Pero cual fue mi sorpresa, llegaron 2. ¿Qué iba a hacer para que los obsequios alcanzaran para todos?

Les traté de explicar que lo que les había llevado no alcanzaría para todos y que mejor se los entregaría el siguiente sábado. Una de las niñas, sin más ni más, me ve directamente a los ojos (cosa que a los adultos se nos olvida cuando hemos comenzado a crecer y tenemos que dar solución a un problema), y me dice: "No importa maestra, déles a mis compañeros, a mi me lo entregará la próxima semana". Me dejó helada. Por un momento no supe qué hacer ni qué decir.

En tan sólo un instante pasaron por mi mente esos años en los que yo era igual de desprendida que esa niña. Qué vergüenza sentí. Cuantas veces me he encontrado en la misma situación y me ha importado más mi persona que quien me rodea.

¡Qué lección tan grande se encerraba en una personita tan pequeña!

En ese momento mi Dios me recordó cuan valiosos son los más pequeños para Él. Y que cuanto más procuremos parecer como ellos más cerca estaremos de nuestro Dios.

Gracias Señor por amarme tanto y permitirme estar cerca de esos pequeñitos.

Envió: Paula Yánez López


MICRO-REFLEXIÓN:

"Todo cambia y de desvanece, sólo Dios permanece".

Envió: Perla Deyanira González Ramírez

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